Columnismo

La juventud y otras columnas

La Trumpa

08.05.2016 @dpelagu 3 minutos

Donald Trump la tiene pequeña. No es una noticia. Es un intuición colectiva.

El arte expresa lo que la sociedad sólo empieza a sentir como cierto. No son verdades, son presentimientos globales en torno al amor, la libertad, las ideas. O en torno al pene de Donald Trump. Que la verga del magnate es del tamaño de una uña ha pasado de ser una estupidez, que lo sigue siendo, a una auténtica leyenda urbana con trascendencia social. Y el arte, como no debería ser jamás de otra manera, está aquí para hacerla realidad.

La exposición de un cuadro del candidato republicano desnudo ha sido prohibida en Estados Unidos, la patria de la libertad. A su creadora, la artista Ilma Gore, de 24 años, la imagino con unos ovarios enormes. Y un ingenio desbordante. Por su quehacer, que ha tasado en más de un millón de euros, ha recibido ya agresiones al grito de "¡Trump 2016!". Ella afirmaba que las críticas son "reacciones forman parte de la propia obra. Lo importante es que la gente entre y lo vea, que se ría o que se enfade." ¿Pero por qué se iba a encolerizar un trumpófilo al ver el dibujo? Porque el Amado Líder la tiene enana. Un glande tan pequeño que hubiera hecho las delicias -poéticas- de Quevedo.

Érase un hombre a un cacahuete pegado,

érase una virilidad infralativa,

érase un falo faltón y esquivo,

érase un pubis sin espada muy barbado.

(...)

Érase un narcisismo infinito.

Poquísima viril, viril tan muerta

que en el cuerpo de Vidal fuera delito. 

Y es que Donald Trump es ya un icono global pop y la trompa de Trump, más aún. De la Trumpa conocemos poco y suponemos mucho. La imaginamos redonda, rosada, pelusona y enfadada. La percibimos como ya sabemos que es su dueño. Muy truhán pero poco señor. Dicen que las mascotas se parecen a sus poseedores.

¿Qué nos hace pensarlo? No lo sé. Pero lo sabemos, o creemos que los sabemos. Igual que también advertimos que Franco sólo poseía un testículo –lo que le convertiría en un Obi Wan, que diría alguno- o que ellos robaron la picha de Hitler. Nos encanta fantasear con los miembros viriles de los tiranos. Que si se esfuerzan tanto por llamar la atención en público es porque no lo logran en privado. Porque sólo son pequeños bastardos con carencias que, para superar sus complejos, son capaces de llevarnos a la ruina como sociedad. Oh, sí, eso nos encanta. Eso me encanta.

De vuelta a la realidad empírica, Donald, que tiene más de tío Gilito, ya es el único candidato a la presidencia por parte del Partido Republicano. El otro día, en lo que sólo puedo imaginar un ejercicio de sana autoparodia, el flequillo humano decía por Twitter cuánto amaba a los hispanos mientras comía un taco. Jejé. De Trump nos llega tanto, y todo tan malo, que uno no puede sino plantearse que, seguro, algo grande habrá de tener. Mas sabemos que la Trumpa no es ese algo.

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