Columnismo

La juventud y otras columnas

¿Quién maneja mi barca?

22.05.2016 @dpelagu 3 minutos

Hace poco, entre tantos papeles de cierto país centroamericano y reconocimientos a Spotlight, a un servidor le dio la vena nostálgica de bombazos periodísticos y volvió a leer todo aquello de Wikileaks. Cuando ZP era un "presidente que se dirige más al gallinero que a los de primera fila", Carme Chacón era su presumible sucesora para 2012 y Rubalcaba se veía a sí mismo como la persona más inteligente del Gobierno. Incluso revelaban como el chico de oro del Gobierno a un por entonces semidesconocido Bernardino León Gross. Demonios, estos estadounidenses saben sobre nuestros políticos más que sus propios votantes.

Los americanos adoraban a León Gross, Bernardino y los estudiantes de periodismo de Málaga adoramos a León Gross, Teodoro. Alguien me comentó que tanto ella como cuatro amigas se habían matriculado en Periodismo solo por lo bueno que estaba Teo. A mí, lo admito, me tiran más sus Walter Lippman y Kapuściński diarios. Sea como sea, lo que está claro es que esa familia ha parido oro puro. A Umbral -siempre Umbral- le fascinaba aquella idea de "democracia dinástica" que acuñó Pemán para referirse a los Kennedy. Quizá ya sea hora de llevarla a la práctica y darle a este gobierno a los León Bros. Al menos, no dan tanta pereza como los de ahora.

Leer al omnipresente Paco, que tan buenas ideas recordaba, es leer la crónica de un tiempo y recordar sus aplicaciones a este. Porque lo mismo te escribía sobre Los Pegamoides que sobre aquel Felipe Glez que aún cantaba la Internacional. Y te recuerda que todo tuvo su doppelgänger hace unos años, que ya había un venido de la derecha en el centro, un seductor entre los socialistas, un gallego en el ala conservadora y el comunismo era lo más moderno. Claro que las tendencias, en todos los casos, eran inversas: la ucedé y el pecé venían de muy arriba, por todo lo que habían supuesto, hacia abajo, por su negro futuro, mientras que ese papel parece ahora reservado para sociatas y peperos. Y total, que al final a mí los cuatro de la Transición me caen bien y respecto a los de este siglo, lucho con todas mis fuerzas para que haya al menos uno al que odie menos.

Porque, me reafirmo, los políticos de hoy dan, ante todo, pereza. ¿Qué hacemos con ellos? Estoy harto de verlos en "El hormiguero" como si fueran mis colegas. No quiero tener que elegir entre los cuatro de nuevo a ver a cuál odio menos. No quiero votar de nuevo. En fin, si las elecciones al final se van a decidir por los departamentos de Comunicación de cada partido, y ya que nadie se toma demasiado en serio la propuesta de la democracia dinástica de los León Bros., quizá lo mejor sea que elijan los americanos. ¿Qué opinarán ellos del guapo, Naranjito y Coleta Morada? Ojalá haya otra filtración para enterarme, vía Pentágono, de quién vale de verdad y quién no.

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