Columnismo

La política en los tiempos del postureo

28.10.2016 2 minutos

La relación de Ciudadanos con la política es claramente amorosa. Aunque entiendo que hay mal pensados que ven arribismo donde yo veo amor.  Es cierto que la formación naranja ha tonteado a diestro y siniestro, ora el PSOE, ora el PP, como resultado de una estrategia de pactos de sobra cuestionada. Ahora bien, el compromiso de Ciudadanos no es con el pueblo español ni muchos menos sino con el poder, stricto sensu: el encandilamiento de la poltrona y el olor de la moqueta.

En “el amor en los tiempos del cólera” García Márquez narra la historia folletinesca entre Florentino Ariza y Fermina Daza. Cuando ella se casa con el doctor Juvenal Urbino, el joven Florentino entra de lleno en una espiral depresiva; tanto es así que llegan a confundirse los síntomas del amor frustrado con los de la terrible enfermedad del cólera. Algo así le ocurre a Albert Rivera: la responsabilidad de Estado y la altura de miras a la hora de apoyar investiduras se confunden a menudo con un postureo y arribismo descarado. De este modo, cuando Fermina manda a paseo a Florentino este se pasea precisamente por la mitad de las alcobas de ese pueblo caribeño para buscar el amor que ella le niega en otros cuerpos de mujer. Ciudadanos ofrece sus escaños a PSOE, PP o quien carajo se le ponga por delante, no por "veletismo" sino porque tiene mucho amor para dar: aves de paso como pañuelos cura fracaso.

A la muerte de Juvenal Urbino, ese marido en discordia, ellos retoman los lazos que les ataron en el pasado. Se deciden a hacer un viaje en barco pero en el puerto final, la última parada de la ruta en La Dorada, Fermina reconoce caras amigas que bien podrían criticar su actitud libertina con el duelo de su marido tan reciente; un alivio de luto precipitado. Así es que Florentino le pide al capitán que emprenda la vuelta dejando en tierra a los pasajeros, pero este le comunica que la única manera de hacerlo sería declarar un caso de peste a bordo. El buque se declara en cuarentena, se iza la bandera amarilla y se navega en emergencia. A poco de terminar el viaje un bote de Sanidad Del Puerto ordena retroceder al barco hasta pasar la bahía para cumplir con el protocolo en caso de cólera. El capitán no sabe qué hacer y Florentino le ofrece la respuesta:

- Sigamos derecho, derecho, derecho, otra vez hasta la Dorada.

- ¿Y hasta cuándo cree usted que podemos seguir en este ir y venir del carajo?- replica el capitán.

- Toda la vida- contesta Albert Rivera mientras observa cómo la bandera del postureo ondea sobre su buque del centrismo. 

Etiquetas, , , , ,
Artículo anterior Artículo siguiente