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Lo que la marea se dejó

27.07.2016 @caguecast 2 minutos

Ayer, 26 de julio para más inri o para los que anden despistados con esto de las vacaciones, flotando dificultosamente llegó al roqueo de Pedregalejo un fardo de hachís solitario, huérfano, taciturno y apesadumbrado. En el sur de la península estamos familiarizados con el narcotráfico desde el Rif y esta clase de acontecimientos, donde siempre se conoce a algún amigo del tío de mi primo (como mínimo) que se lucra de este antiguo negocio.¿Y dónde está la noticia, si bien es un suceso casi tan costumbrista como el atropello a un viandante que se encontraba cazando pokemons salvajes? De haber ocurrido en las playas de Cuenca, sería noticiable, pero aquí apenas suscita interés que los compadres de Pablo Escobar traigan pa' porros de vez en cuando.Entre los espetos que ensartan a indefensas sardinas, cremas contra la radiación solar, cervezas y molestos chavales que patean el balón en la orilla, la droga resultó ser una vez más la reina de la fiesta.Un pobre socorrista excediéndose en sus funciones, fue al rescate de aquel disgustado fardo para encontrarse con el elenco de figurantes en The Walking Dead. Con los bañadores todavía mojados, se lanzaron a la carrera y forcejearon para hacerse con una parte del pastel, bien sea para consumo propio o por el resarcimiento de todas esas quinielas que vacían tu cartera.Si cinco euros cuesta el gramo, y un gramo da para cinco porros, mediante una simple regla de tres llegamos a la conclusión de que ahí había mierda de la buena hasta hincharse. Total, que al pobre socorrista casi le dan una paliza con la tontería esa de pretender el cumplimiento de la legalidad.Para cuando llegó el dispositivo policial, tan sólo quedaban quinientos gramos de aquel estupefaciente. Una pena, sin duda alguna, para los policías que, apenados, no pudieron decomisar una mayor cantidad para sus bacanales privadas. Ya se sabe que el agente que requisa sin multar, da el cante.Con todo esto, una vez más se pone sobre la mesa el debate de la legalización del THC en sus diferentes variantes y con ella la posible erradicación de las mafias que se dedican al narcotráfico.  Que dice el socorrista que prefiere ir a un estanco tranquilamente a comprar pa' porros, que volver a jugársela ante una turba de drogatas bronceados.

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