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Mi generación no está perdida (y está harta de ti)

30.03.2017 @caguecast 5 minutos

“Los jóvenes de hoy en día adoran las cosas lujosas; tienen malos modales y desprecian la autoridad; muestran una falta de respeto hacia los mayores y les encanta hablar en donde estén. Los jóvenes son hoy en día unos tiranos y no son serviciales en sus casas. Faltan al respeto a sus maestros.”

Aristóteles (400 a.C.)

Los veinteañeros encarnamos una generación banal, hipersensible y victimista; y eso sólo en lo político. En lo cultural somos simplemente intrascendentes, pero esto no es algo que diga yo, sino lo que sostiene Cristian Campos en su último artículo. Que pase la siguiente generación no es sólo la opinión y el pensamiento del articulista, sino el eterno discurso de aquellos que llegaron antes al mundo que "nosotros". La chapa que nos sueltan nuestros mayores opinando sobre lo que tenemos que hacer, cuándo y cómo.

La historia de siempre: los jóvenes somos el futuro. En nosotros se depositan las esperanzas de una sociedad en constante evolución. Nosotros somos los encagardos de solucionar todos los problemas que heredamos, y además del modo que ellos prefieran.

En cuanto a la política, el movimiento milenial deja mucho que desear. Al fin y al cabo, sólo ha producido un movimiento popular contestatario contra el sistema que se nos ha impuesto, aunque reciclando ideas ya planteadas décadas (o siglos) antes. Somos la generación de lo políticamente correcto, entendido como algo negativo, y de la conciencia social. Es cierto que el activismo en redes ha derivado en una competición de egos  y puritanismo que a nadie beneficia, tampoco somos perfectos, pero nuestra generación no es la encargada de la lucha política armada que sufrieron nuestros padres. Prefiero ser "banal, hipersensible y victimista" a los GAL, GRAPO o ETA.

Las nuevas formas de relacionarnos, impulsadas por la tecnología no son más que un "mercado de carne". Porque las redes sociales y Tinder, en concreto, no tienen nada que ver con la libertad sexual, ni con no tener que rendirle cuentas a nadie y ser capaz de hacer lo que uno quiera. Porque conseguir un polvo borracho perdido en un antro de mala muerte es la cumbre de la interacción interpersonal, está claro.

En lo respectivo a la educación, impera la ley del mínimo esfuerzo. Desconocemos y despreciamos la ciencia. E ideológicamente somos individualistas, acríticos y uniformados.

Mis padres, en cambio, con 20 años, no confiaban en el inmovilismo en el sistema educativo, en dejar las cosas como estaban. Un sistema, que según expertos en la materia, no debería parecerse a una cárcel, sino a un mundo de estímulos. Mis padres, en cambio, votan para que aumente el gasto del Estado en I+D, porque entienden que las nuevas tecnologías son lo más importante. Y mis padres, en cambio, constantemente nadaban contracorriente, luchando contra los cánones de la moda y la sociedad.

No, esos no fueron mis padres. Mis padres eran unos chavales más.

Se critica nuestra música, argumentando que los festivales siguen encabezados por artistas de otras décadas. Pero no se critica que estos eventos sean organizados por los de la anterior generación.

En cuanto a las artes, no se nos conoce una sola idea original. Chuck Berry, el padre del rock, que en paz descanse, en 1980 decía de grupos como The Clash, Ramones, Talking Heads, Romantics, Joy Division (y un largo etcétera); que "suenan bien, pero esto ya lo hacía yo hace 30 años". Porque los ídolos de tu juventud no hacían sino renovar sonidos y replantear conceptos. Porque nadie parte de cero, y la música ahora está tan viva como siempre. Internet es un trampolín inigualable para los artistas amateurs, que pueden llegar al mundo entero con sólo pulsar el enter. Y no, no sólo nos traemos entre manos la recuperación constante de estilos que tuvieron su momento, sino que los entremezclamos hasta conseguir un sonido personal.

Nadie prudente aseguraría que todo progreso es positivo. Los milenial traemos bajo el brazo un repunte en trastornos mentales, dependencia a las nuevas tecnologías, y un egocentrismo que deberíamos superar con la edad. Somos el producto de vuestra crisis económica y de valores. Hemos crecido en una época de cambios, muchos a peor, pero que hemos sabido hacer nuestra para intentar superarla. Muchos de nosotros sólo conocemos una sociedad perdida que lleva desorientada desde que se la conoce. Porque pretender que "todo tiempo pasado fue mejor", no deja de ser algo rancio. Y no cuela. La historia se aprecia mejor desde la perspectiva, y la nostalgia hace de tus recuerdos algo poco fiable.

Y lo dice alguien que, según sus amigos, está "para atrás" con lo que ocurre, con las nuevas tendencias. Que muchas veces prefiere indagar en la historia de la música a conocer en profundidad las confirmaciones de un festival. Un romántico de lo que ya ha pasado y el tiempo ha demostrado de calidad, pero que sabe que este filtro del tiempo dejó atrás a mucha morralla. Y que iconos culturales y políticos como la Movida madrileña, o los antiguos partidos post-franquistas, no son como los recordáis.

Todo es criticable, matizable y mejorable, pero lo que no nos apetece es que nos digáis lo que hacer cuando somos el resultado de los muchos errores que comestisteis. Al menos intentad comprender de forma objetiva lo que está ocurriendo. No hemos pasado a la historia porque todavía no nos habéis dejado, no porque no lo merezcamos. Los tiempos cambian, os guste o no.

La gente trata de menospreciarnos
Simplemente porque vamos donde queremos
Las cosas que hacen parecen horriblemente frias
Espero morir antes de hacerme viejo

¿Por qué no os desvanecéis
y dejais de tratar de escarbar en todo lo que decimos?
No trato de causar una gran sensación
Solo hablo sobre mi generación

The Who - My Generation

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