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Que han imputado a mi Marhuenda

20.04.2017 @caguecast 4 minutos

La noticia cae como un jarro de agua fría. El pasado 18 de abril, ayer, fue un día movido en las redacciones de todos los medios del país. Gracias a la valentía heroica del Tramabús, las redes de la corrupción más sórdida del Partido Popular se han desvelado de una sola tacada. La cúpula del partido parece resquebrajarse, una vez más, con la detención de Ignacio González. Y Mariano tendrá que acudir ante la justicia en calidad de testigo para comparecer por la supuesta financiación ilegal de su formación política.

Estas son noticias que, sin dejar de ser extremadamente notables, no dejan de poder ser digeridas con facilidad. En otras palabras, es algo que uno puede esperarse. Otro tema es la imputación de Francisco Marhuenda, director de La Razón, tertuliano de pro y amigo de todos los españoles.

Francisco es literalmente la última persona en este mundo, por delante incluso del Papa (su tocayo), de la que me esperaría delito alguno. Coacción, intimidación y pertenencia a organización criminal. Esta tríada delictiva le vincularía con un gravísimo caso de corrupción en el que se habría aprovechado de su poder como líder de opinión para hundir la carrera de Cristina Cifuentes.

Marhuenda, luz de mi vida, fuego de mis entrañas.  Pecado mío, alma mía. Mar-huen-da: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo hasta apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Mar.Huen.Da.

Por qué me haces esto. Por qué asestas esta daga en mi corazón.

Paco ha sido político, profesor universitario, periodista de alto nivel y tertuliano infatigable. A veces fantaseo con la idea de que alguien de la talla de "Marhu" me imparta clases. De seguro sería mil veces más entretenido y provechoso que cualquier sesión magistral de cualquier aburrido catedrático ordinario.

No son pocos los momentos que nos ha regalado en La Sexta, luchando contra la mezquina e hipócrita izquierda de la televisión. Marhuenda es el freno sensato y prudente que representa a los miles de españoles que estamos cansados de las mentiras de aquellos que, financiados por las dictaduras de Irán y Venezuela, vienen a decirnos lo que tenemos que pensar.

Marhu está en el extremo de lo que representa Inda, ese señor soberbio y tan pagado de sí mismo, ya que es lo más campechano. Sí, como el Rey, campechano. Porque le importa tan poco echar unas risotadas con David Broncano, incluidos los chistes sobre el escaso tamaño del miembro del humorista; como medirse en una cruenta batalla dialéctica con personajes como Ignacio Escolar o Dani Mateo. Ni siquiera es de trincheras, puesto que también ha discutido sin reparo ninguno con algunos monstruos neoconservadores como Jiménez Losantos o Herman Terstch.

Si es que es un cachondo

 

Porque Paco, mi Paco, es un bollito de canela. Es como ese tío lejano tuyo que apenas ves y sabes que su vida sigue igual que siempre, dominada por lo ordinario, lo tranquilo y lo entrañable. Porque no se le conoce pareja ninguna, y es que tal vez nadie sepa convivir con su ingenio incomprendido.

Quienes sí saben apreciar la belleza que esconde su serio rostro son los animales. Hasta cinco perros acompañan al periodista en su humilde piso de Madrid, para demostrarle el amor incondicional que se merece. No muestra preferencia por alguna raza, ya que todos son bien distintos, desde su buldog a su bichón maltés; aunque sí que parece preferir aquellos canes que sean fácilmente pateables por su escaso tamaño. Puede que así quepan mejor en su cama en estas largas noches de primavera en las que se siente tremendamente solo. Paco, dándole vueltas a la imputación que pesa sobre su cabeza, con sus amigos de cuatro patas. Ah, y con Vladimir.

Pese a toda esta mal disimulada admiración, no puedo evitar sentirme confundido, engañado y estafado con mi Marhuenda. La gravedad de todo este asunto es extrema, ya que de ser demostrado, estaríamos hablando de un caso en el que los medios de comunicación han chantajeado a una política para acometer sus terribles deseos. Un caso en España en el que la prensa quedaría en evidencia, ya que algunos habrían usado su poder social y político, para hacer algo más rico a unos pocos.

Como se veía en la imagen que encabeza este artículo, y es algo que ya nos advertía Paco, "delinquir puede delinquir cualquierda". Y esto lo decía hace menos un año. Quizá se tratase de una llamada de atención, un grito de socorro de alguien que nunca se habría imaginado infringiendo la ley por su personalidad intrínsecamente bondadosa, pero que ha terminado en el bando de los malos por circunstancias de la vida. Aunque esto sólo es una teoría movida por la devoción que profeso por su persona.

Sea como fuere, sólo espero que el tiempo me dé la razón y se demuestre la inocencia de Marhuenda. En caso contrario, no sé si conseguiré volver a confiar en alguien nunca más.

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