Columnismo

Pájaros de papel

13.01.2018 @Mary_Lex12 2 minutos

Pájaros volaban en el cielo de mi cama.

Cada noche, antes de acostarme, sacaba uno de los pájaros de mi cabeza y los pintaba sobre el papel de mi dormitorio. Sin jaulas. Los había verdes, naranjas, amarillos, blancos, celestes, de múltiples colores. Adornaban las paredes de la habitación. Los dejaba libres. Sentía sus aleteos como cosquillas en el estómago.

Extendían sus alas para alcanzar sus más anhelados destinos. Aspiraban a llegar alto.

Piaban, de tanto en cuanto, y sus melodías policromáticas alejaban mis sueños para devolverme a la realidad. Los pies en el suelo.

Regresaban a agitar sus alitas para acunarme nuevamente. Ascendía al cielo agarrada a un millar de hilos que sujetaban globos coloridos. Alcanzábamos las nubes para tumbarnos. Y, rápidos, nos incorporábamos, y saltaba con amplias risas de niños, a todo pulmón. Pura mente. Y jugábamos a ser. A querer sin límites.

Así, noches tras noches. Tantos pájaros como estrellas en el firmamento. Libre mente. Pausadamente, con la amanecida, mis pájaros volvían a la cabeza. Pero, determinada mañana fue diferente. Ninguno sobrevoló hasta mí.

Habían desplegado sus alas del papel y retomado su vuelo libre. Al aire. Y salí al mar a buscarlos. Insensata. Con todos mis sentidos. Supuse que si su jaula había sido mi mente, buscarían ansiosos el mar. Clara mente. Y los vi. Todas mis aves de papel volaban en bandada sobre la playa. Y quise alas para alzar mi vuelo y recuperarlos. Sin embargo, huyeron fugaces. Inalcanzables se fueron mis versos. Entonces entendí. Y bailé descalza sobre la arena, esperando otros pájaros de papel con nuevas alas que, tal vez, jamás llegarían. Nuevas ilusiones con sus propios vuelos.

Repentinamente, uno de mis pequeños me trajo alas. Recuerdos. Y posándose sobre mi hombro me versó. Y le besé dulcemente. -Dulce mente-. Y el aire se llevó el último suspiro de aquellos pájaros de papel. Y con ellos una “y” copulativa transformada con los vientos en horrible adversativa. Así se esfumó el último trozo del papel de pájaros. Resquicios de juventud. Mis preciosos pájaros de papel… Os vuelo. Muy alto.

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