Columnismo

Pan y vino

Entre mascarillas y colirios

31.05.2018 @@_samuelruiz_ 2 minutos

Los alergólogos se empeñan en convencerme de que en Málaga el nivel de polen es bajo. Bromas aparte –que te veo venir–, considero inútiles sus esfuerzos. Sí es verdad que si me preguntasen que dónde está, que no lo ven, no sabría contestarle, pero vayamos al grano. Confieso que escribir con una mascarilla en el hocico no es estético ni inspirador. Que unas gotas para los ojos fabricadas con carmelosa sódica –aquí ya hay menos risas, eh– y un paquete de cien pañuelos sean lo único que se asemeje a una musa en esta mi vigesimoprimera primavera radiografía las infinitas dosis de diversión de mi vida –confío en la evaluación irónica de mi lector–.  Al menos tengo más primaveras que Champions el Real Madrid. El trece a mí no me trajo mala suerte, algo es algo. Por diversión, iba diciendo, más bien me refería a rutina. No es que me divierta especialmente la rutina de la sequedad ocular y el goteo mucal, sino que no me impide leer ni escuchar. El obstáculo que sí agradezco es la insuficiencia olfativa. Leer y escuchar sobre la sentencia de la Gürtel es un acto, cuanto menos, divertido –diría excitante, pero sólo tengo cien–. Mucho mejor de lejos que tener que testar olfativamente la corrupción del Partico Popular. Tampoco debe ser plato de buen gusto. Con lo de que son casos aislados de más de 15 años peor me lo ponen. No me quiero imaginar a los jueces con mascarilla y bata impermeable sobre el fango putrefacto de la corrupción del partido que nos gobierna. No porque les quede bien la toga, que ahora con el verano debe picar, sino por tener que rebajarse a semejante nivel infantiloide, empezando por haber aprendido sólo hasta la segunda letra del abecedario. López del Hierro hay muchos. A saber quién será ese M. Rajoy. Rebota, rebota y en tu culo explota. Una táctica bien estudiada en el aspecto teórico-práctico. Si decía Xavi Hernández que dominaba bien el espacio-tiempo en el fútbol, qué decir de M. en el espacio-tiempo político. Un nada por aquí, nada por allá que parece tener un conejo muerto en la chistera. ¿No huele un poco raro aquí? –venga, que sé de vuestra adicción de FDF–. Ahora ya no estoy seguro qué ente activa mi sistema inmunológico. Quizás tenga alergia a las aves. Por si acaso, seguiré llevando mascarilla y rociaré bien mis pupilas con carmelosa sódica, no vaya a ser que me pille desprevenido en unas hipotéticas elecciones anticipadas. Dicen que le coges manía al tono de despertador que usas. No es mi caso, nunca falla: “Nuevo caso de corrupción en el estado español”. Suena la radio. Sequedad ocular. Goteo mucal. Una rutina… ¿divertida?

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