Columnismo

Pan y vino

¿Hay alguien ahí?

05.11.2018 @@_samuelruiz_ 2 minutos

Que el cerebro es el músculo más fuerte ya lo hemos hablado aquí. Nunca es tarde para recordarlo. Necios. No, es broma. Pero sí es un poco de tontos pensar que acurrucarte en la sábana te va a salvar de morir apuñalado. Sabes que la sombra dibujada en tu pared es inofensiva, pero ojos que no ven, corazón que no siente. Sabanazo al canto. Cantar también te puede ayudar. Una amiga lo hacía para no sentirse sola al llegar a casa. También puedes preguntar si hay alguien ahí. Pero los maleantes no se caracterizan por su sinceridad. Imagino que el “venga va, me has pillado” no irá con ellos. Yo no lo he experimentado. Suelo tener la casa desinfectada. El caso es que el otro día comencé ‘La Maldición de Hill House’ y mi habitación quedó más encantada que yo. Piso antiguo con un crucifijo en el cabecero, éxito cerebral asegurado. Dormir dormí, pero el crucifijo ya no duerme conmigo -por cierto, escucho ofertas-. Lo dejé en el salón y se fundió la bombilla. Así que ahora duerme privado de su libertad. Vaya vida también… 1985 años en cruz. Quizás lo baje algún día. Mi colchón es cómodo. A las personas hay que darles una segunda oportunidad. Pero mientras me lo pienso me dedicaré a mirar debajo de la cama cada noche. No porque tenga miedo de que Olivia Crain esté esperándome. Sino porque aún no han encontrado el mapa de Villarejo. Vaya que Cospedal me esté espiando también. Vete tú a saber…

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