Columnismo

Pan y vino

¿Esta es mi cama?

22.10.2018 @@_samuelruiz_ 2 minutos

Hilo no tenía. Cuerda, para rato. Mi fuente decidió que el dedo índice de su mano derecha sería un buen símil. En la izquierda, tenía una copa. Porque las verdades hay que ir a buscarlas al bar –y al VAR–. El caso es que la línea que separa el “estar de puta madre” y el “fracaso” tenía la misma longitud que uno de los filamentos de algodón con los que mi profesor de ciencia política tejía sus calcetines. Yo asentí. Por su cuerda y por el hilo. Porque pronto me di cuenta de que mi copa ya sólo le quedaba un hilo. O el tiempo era un hilo o me había agarrado a ella como a una cuerda. En cualquiera de las costuras, ya estaba probando en mi paladar el devenir del azar. O el ciclo de la vida. Por aquel entonces no le eché muchas cuentas. Pero más tarde descubrí que las cuentas no siempre salen. Si no que se lo digan a Julen, que ya ni usa la calculadora con tal de no encender el móvil. Su continuidad en el Madrid pende de un hilo. Está en la cuerda floja. Yo echo muchas cuentas. Aunque, por mucho que mi padre se empeñe, no tengo más cuento que un saco de tebeos. Porque nunca me han suscitado interés. He sido siempre más de novela negra. En las que es tu vida la que pende de un hilo. Por amenaza de muerte o por prueba incriminatoria. Y es que un hilo rubio en el asiento del copiloto del coche te puede costar un disgusto. Rizado y en la ducha, también. Ni que decir tiene encontrárselo en la cama –donde dar demasiada cuerda no es recomendable–. Yo ahí no soy mucho de contar. Si acaso ovejas y en noches de insomnio. Porque me da miedo no saber dónde estoy durmiendo. El techo parece el mismo, pero no recordaba mi cama así. El suave y fresco filamento de tergal se ha convertido en una gruesa colcha. ¿Me mandará mi tía mañana a por hilo para regalarme la primera bufanda de la temporada? Rayos de lluvia e hilos de sol. El invierno ya está aquí. La línea que separa el estar de puta madre y el fracaso es un hilo. Échenme un cable. O una cuerda. O mejor póngame otra copa. Y beban zumo de naranja, aunque tampoco me echéis muchas cuentas…

Etiquetas,
Artículo anterior Artículo siguiente
Etiquetas,