Columnismo

Pan y vino

Yo no beso escuchando Kiss FM

01.10.2018 @@_samuelruiz_ 3 minutos

No sé dónde lo leí, pero llevaba razón: las semanas están mal organizadas. Qué mejor que trabajar dos días y descansar los otros cinco. No sé qué iluminado tuvo la brillante idea de quitar de moda eso de resucitar al tercer día para poder ir a por un poco de vino. Los buenos vicios deberían durar más. Las manías, las broncas con el jefe, las caras de seta y las crucifixiones, no más de dos. Que puestos a preferir, antepongo el éxtasis de la barra de bar que el de la taza de café. E incluso tendría sentido eso de obtener un máster en cuarentaiocho horas. Todos contentos. Menos el graderío de Twitter, claro. Que cuando, en una dosis de mi valentía –fruto del éxtasis del sábado noche– llamé insensatos a aquellos que no les gustaba la cerveza, vino hasta Mateu a amonestarme. No me cayó sanción, pero varios abonados abandonaron el estadio. Nada que no pudo curar otra cerveza. El caso es que el VAR no actuó, pero para darme la razón ya estaba el verano en Málaga. No es que en este periodo estival haya puesto en práctica la doctrina que hoy expongo, que os veo venir pidiendo la doble amarilla. Lo único que hice, cuando pude, es trabajar para que las manecillas del reloj no corriesen como de costumbre. Para que los buenos vicios durasen más. El ambiente caliente, la cerveza fría y el mar en calma. A veces las fórmulas funcionan –aunque sigo sin confiar en los fundamentos de la economía–.

De momento, las manecillas no las logro ralentizar bajo mis gustos. Se les estropea el motor más ante el café que ante la cerveza. La varita no la tengo estropeada –digo yo–, pero el truco no siempre me sale bien. Más o menos lo que está intentando el 'Mago Sánchez' –al que no le tengo miedo como competencia–. La nueva política parece no olvidar sus viejos vicios. Menos mal que la prensa mantiene algún que otro vicio de esos de entre semana. Los buenos. Por ahora, ni Sánchez ni yo sacamos conejos de nuestras chisteras –yo ni tengo conejo ni chisteras–, pero para los lunes poseemos palabras mágicas. Él sigue empeñado en lo de “con ochentaicuatro diputados”. No le va mal. Tampoco bien. Nada que no pueda curar Iván Redondo. Yo, a mi “sean felices” le sumo lo de “sean viciosos”. Empezando por el lunes. Para disfrutar de nuestros vicios desde el principio. De los viejos y los nuevos. Dice el pianista de moda James Rhodes que ahora en lugar de tapas y siestas, recurrimos a hojas de afeitar y vendajes. La autolesión no va a entrar en mis vicios. Puestos a preferir, antepongo el éxtasis de la cerveza, del café, del periodismo y de algún que otro mordisco a deshoras. De lunes a viernes. Por eso ya no beso escuchando Kiss FM. Lo hago escuchando la SER. Soy periodista. Estoy de vuelta.

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