Columnismo

Pan y vino

Y un zumo de naranja

15.10.2018 @@_samuelruiz_ 3 minutos

Ya lo hago solito. El arte de dormir a pierna suelta ya lo domino. Otra cosa es alcanzar la maestría en el equilibrio climático. Porque no es lo mismo dormir a pierna suelta que dormir con una pierna fuera. Hay muchas horas de sueño de diferencia y un par resfriados menos al amanecer. Lo de dormir abrazado no iban a ser todo ventajas. Encontrar la temperatura ideal junto a tus compañeras nocturnas es una ecuación de muchos grados. ¿Hasta cuántos hay? Soy de letras. Yo siempre la saco –la pierna, concéntrense– por el lado izquierdo de ellas, las sábanas. A día de hoy, un octubre más, me resulta complicado acertar en cuánta piel desnuda mostrar para que a la mañana siguiente no me levante mocoso. Una vez, escuché que la brisa otoñal y el posterior refriegue en las sábanas de tergal era el sexo de los solteros. No era una fuente fiable: no quiero resfriarme con el sexo –ni, puestos a elegir, dormir solo–. Aunque gasten cuidado, el refranero español siempre nos ha avisado de las consecuencias de dormir con el culo al aire. Lo que no nos enseñó era a ser conscientes de la peligrosidad de los cambios de temperatura. Ele, Casei e Inmunitas dieron alguna clase que otra, pero los españoles estamos bien entrenados en cambiar de canal durante la publicidad.

A lo que también estamos acostumbrados es al bricolaje. Un brindis por Kristian Peilhoff, alias “el ricitos de bricomanía”, por habernos enseñado tanto sobre giros de tuerca. La especialidad de los españoles. No es que ya hayamos aprendido a montar los muebles de Ikea, sino que la picaresca del siglo XVI aún sigue vigente. Porque vaya mareo tiene que tener Diego cada vez que dice algo. Donde a Susana Díaz le parece rentable que prescriban las facturas de los prostíbulos que los altos cargos de la Junta frecuentaban –“hace más de diez años”, dijo–, a su compañero, que no amigo –ni palmero–, Pedro Sánchez le parece óptimo recordar que nadie del gobierno del PP dimitió durante 7 años. “Lo que les costaba a algunos conjugar el verbo dimitir durante siete años en primera persona y lo poco que les cuesta pedir ahora dimisiones en tercera persona”, manifestó el guaperas. Que bien sabe España de conjugaciones y conceptos: autodeterminación, autogobierno, estado, nación, reino, sota, caballo y rey. Porque la política parece ir como el tiempo, que nunca se sabe. Un día te comes el sol con sudadera y otros te bebes la lluvia en pantalón corto. Y de ahí los resfriados. ¿Estará España también congestionada con estos vaivenes? Lo que está claro es lo bien que vemos paja en la tercera con una viga en la primera. Persona del singular, digo. Yo, como cambio de tuerca me vuelvo a vivir a Málaga. Allí seguiré durmiendo solo, pero me será algo más fácil equilibrar la temperatura. Eso, y que por la mañana tendré mi pitufo mixto. Y un zumo de naranja, que entre el catarro y las noticias más nos vale ir preparados.

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