Columnismo

Pasen y boten

16.12.2017 @danielnz97 2 minutos

Bienvenidos de nuevo al paraíso, niños. Pueden seguir botando. Yo, Ayuntamiento de Málaga, les permito volver a jugar; yo, Junta de Andalucía, también. Sé que lo iban a pedir por Reyes. Llegar a la pista. Chocarle la mano al entrenador. Soltar la bolsa. Despojarse de la sudadera. Tirarla al suelo.

Mancharla. Abrocharse los cordones. Saludar a los compañeros. Coger el balón que esté más cerca. Y botar. Botar. Botar. Botar. Y volver a hacerlo. Cambiar de mano. Vacilar al de siempre. Tirar. Fallar. Ir al rebote. Esquivar tres balones a la vez. Perder de vista el tuyo. Buscar otro. Encontrarlo. Correr a la otra canasta.

Intentar hacer un mate. Tocar la red. Botar de nuevo. Salir hacia la línea de 6,75. Mirar el aro. Botar una vez. Elevarse. Soltar la bola. Mantener los brazos en el aire. Ver que entra. Y de repente, una voz. Conocida. Como de hace meses. Conciliadora. Tono alto. Y un mensaje: "Venga, venid, que empezamos". Comienza el entrenamiento.

Yo, que me conformo con poco, creo que el paraíso está en los pequeños detalles. En el sonido de la lluvia bajo las sábanas de franela en una fría noche de invierno; en la sensación de libertad de conducir, brazo sacado por la ventanilla y música alta, con la carretera libre de atascos; o en el instante exacto en el que tu mano abre la puerta de la habitación del hotel. Lo que nunca me hubiese imaginado es que el paraíso estuviese en botar un balón. Más que nada porque soy de darle con el pie. Aunque tampoco es que le haga ascos. Pero, ¿quién se hubiese podido imaginar que casi 3.000 niños (la Asociación Española de Pediatría informa de que pasan 20 horas diarias en espacios cerrados) se quedarían sin jugar al baloncesto en un país en el que la obesidad infantil es del 12% en ellos y del 8% en ellas según la Organización Mundial de la Salud?

Un pajarito azul, tímido e inofensivo a primera vista, con mucho ruido, ha tumbado la «crisis del ruido». #SinBotesNoHayParaíso ha hecho un tour por todo el país. ¿El vehículo? El más rápido. Sí. Ese. Twitter. Porque la presión social ha puesto más tinta sobre el papel que De La Torre y Alba, que han quedado para la foto. Y, condenados a entenderse, firmaron. Pero antes del 16. Antes de la gran manifestación. Por miedo a la otra foto. No hay duda. Aquí, o la lías, o no te hacen caso.

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