Columnismo

Peso pluma

Andorra: 12 puntos

08.10.2017 @PrincesaOnAir 2 minutos

Que resulta que Puigdemont ha hecho un ‘Bisbal’ y ha anunciado por rueda de prensa que deja a Rajoy; que, a lo Chenoa, ha tirado de los grises aunque no para llorarle en chándal. Y, oiga, que la pareja anda escribiendo cada día una nueva página de la historia mientras España espera a que salga la película. Ya sabemos que, aquí, leer, lo que se dice leer, no es nuestra actividad favorita.

No me he enterado bien de la Operación Triunfo de Cataluña hasta que ayer fui a la peluquería. Debo ser la única, porque está todo el mundo apuntado a alguno de los miles de clubes de fans que se han montado en las redes sociales. ¡Tantos vídeos, fotos y montajes, sobre todo, montajes han colapsado mi teléfono móvil!

Eres de Carles Puigdemont-Bisbal o eres de Mariano Rajoy-Chenoa. Que si, que por melena y actitud, al presidente de la Generalitat le pegaría más mimetizarse con la intérprete del Atrévete; pero él solito se ha injertado rizos de oro con la ‘espantá’ nacionalista por Bulería. Y Rajoy, reconozcámoslo, no es mucho de Cuando tu vas... pero anda en modo Absurda Cenicienta.

Total, que no caben más giros en esa cadera. Bueno, si: el #parlem como movimiento que abanderan -creo que sin bandera- quienes apuestan por la reconciliación de los dos ‘triunfitos’ agarrados al trono del estrellato.

A mi me falta la cuarta opción de echarles de la academia, por pesados. Claro que no soy la directora Nina, ni hay una línea para votar por llamada o mensaje de texto. Apenas nos podemos pronunciar por Twitter, pues sacar una urna es una actividad de alto riesgo y, cuando sale alguna, se ve que ya va votada y no es de metacrilato. Es más bien opaca… un tongo todo.

Mientras tanto, aquí, ¿quién canta? Yo no escucho entonar ni el mea culpa a semejante pareja presidencial de representantes de partidos con un calendario cuajado de audiencias pendientes ante los jurados de la justicia que, por lo visto es ciega, como en La Voz. Una novedad de esta nueva edición de reality político que más que a reencuentro suena a desencuentro. Ave María, ¡la de penas que aún nos quedarán por llorar!

Yo ya me he leído los dos libros: el de Chenoa y el de Bisbal. Y, ¿qué queréis que os diga? Que no creo que vuelvan a entenderse nunca, salvo que los productores que les montan los conciertos sigan apostando por Madrid en lugar de por Barcelona. Es difícil aventurar cómo terminará esta relación de amor-odio. Estoy por invocar a Uribarri, que siempre adivinaba el futuro. Por mi parte, desde luego, vaya el que vaya a Eurovisión, yo votaré por Andorra.

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