Columnismo

Peso pluma

Carnaval noticiero

25.02.2017 @PrincesaOnAir 2 minutos

El carnaval está en la calle. Eso dicen estos días. Aunque sus letras llevamos oyéndolas todo el año. En la radio, sin rima y sin música, después de cada señal horaria. En cada boletín informativo. Y son realmente buenas. Si convocaran un concurso, no me gustaría formar parte del jurado. Ni un tuit me apostaba yo (¡válgame la cárcel podría -el tuit-!) en adivinar quien gana.

Está claro que la verdad ya no nos estropeará nunca un buen titular. Están asegurados durante años, tened cuidado. Por cada una de las decisiones políticas adoptadas, por cada uno de los procesos judiciales abiertos, por cada uno de los crímenes machistas narrados… ¡la agenda mediática es tan completa! Ahora, lo difícil es seleccionar un tema que sea verosímil para escribir una noticia que no parezca una chirigota. Es como si la realidad se hubiera vuelto sensacionalista a costa de abusar de tanta hipérbole para narrarla.

Sus protagonistas hace tiempo que abandonaron su carcasa humana para enfundarse, en algunos casos, en la piel de intérpretes de una serie manga, por lo mangado. En otros, en la de extras de Narcos, por lo ‘black’ de sus tarjetas impunes o por lo ‘white’ de lo que se han fumado en nombre de los cursos públicos andaluces. Un culebrón de sobremesa, de dos rombos (con su Duque Empalmado y todo). Una de esas series, que más que ‘b’ son ‘z’, en las que la misma persona puede llegar a morir cuatro veces y los cabos, más que sueltos, quedan ahorcados. Y ahí estamos, de espectadores de la comparsa radiada, con inyección de parodia anestésica a cada hora. Qué agonía más lenta entre risas.

Disfraces, todos disfraces que forman parte de este carrusel de noticias en el que ha desembocado nuestra historia deconstruida. A veces, incluso, del propio golpe de esperpento, provoca la carcajada entre lágrimas. Y lo más divertido de todo es que hay por ahí público entregado a la gracia patria con miedo a cambios. ¿Hay margen aún para alguna letra más retorcida?… no sé, pero ya más vale que la virtud se apodere de artífices de pluma y ‘tipos’.

Aplaudamos, colegas, vaya a ser que de no aplaudir tanto espectáculo de máscaras, se nos seque la ‘yerbabuena’.

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