Columnismo

Peso pluma

Vivir para preguntar

22.10.2017 @PrincesaOnAir 3 minutos

A nadie se le ocurre ya preguntarle su especialidad al periodista. Aquello de que conocías a alguien en un ambiente profesional, comentabas que eras plumilla y seguidamente te interrogaba: “¿Pero de qué?". Ya no se lleva. Esa pregunta es la versión gremial del "¿Estudias o trabajas?" que murió a la par de Lo que necesitas es amor. ¡Qué programón!

Una pena. La especialidad está en vías de extinción, sino extinta ya, y, como eufemismo, se usa aquello del periodista todoterreno. Que suena genial y es muy útil para arrancar cualquier carrera y hacer kilómetros en las diferentes rutas; pero que, entre un todoterreno resignado a uso de utilitario y un deportivo preparado para la competición, pues es mejor el deportivo, ¿no?

¿Y quién tiene un deportivo? Quien puede y quiere mantenerlo. No sé hasta qué punto es el caso de la mayoría de los medios de comunicación, que dicen que no pueden y, a ratos, me pregunto si realmente quieren. A algunos les cuesta más encontrar dinero para salarios dignos que para pagar alquileres en grandes edificios a los que luego van a trabajar las cuatro personas que hay en plantilla. Pero, ya sabéis... es imagen y tal.

Sin entrar en la precariedad laboral, que debería empezar a estudiarse ya en la carrera como asignatura anual para aprender a vivir de esto, ¿quién está especializado en qué? En concreto: ¿quién sabe de lo que habla o de lo que escribe? Porque, que sepa, menos los periodistas deportivos (¡ojo! deportivos como los coches), a los que nadie les discute que deben dedicarse en concreto al deporte que comentan para conocer las normas del juego y los puntos que lleva acumulados en liga un equipo: ¿se ha preguntado alguien si quien firma la información de tribunales sabe algo sobre leyes?, ¿o quien explica una obra sabe de infraestructuras y construcciones?, ¿conoce el trabajo de la Policía la pluma de los sucesos?…

Yo, la verdad sea dicha, he conocido y conozco a grandes compañeros y compañeras con especialidad y experiencia en su tema. Sin embargo, sé que ya les tienen picoteando en diferentes asuntos en virtud de la contingencia. Y que, en algunos casos, más que automóviles deportivos, son berlinas venidos a menos, si continúo con la metáfora.

¿Quiere decir eso que la información queda en manos de gente que no está preparada? Pues en algunos casos salta a la vista y a la mancheta del informativo mancillado y, en otros, el golpe queda amortiguado por el ‘air-bag’ que cada plumilla responsable ha sabido desplegar. Fundamentalmente, el vivir para preguntar.

Porque si no sabes, solo es posible enterarte mediante preguntas. Y pasar horas, tardes, días y semanas de tu tiempo personal en cada uno de los temas sobre los que te ha tocado trabajar quizá sin tener ni puñetera idea. Por favor, que levante la mano quien le ha tocado escribir cuatro páginas sobre economía local, sin tener más relación con ella que la que puede tener cualquier consumidor que carga sus propias bolsas.

Si, querida audiencia, la Wikipedia es a ratos la gasolina de ese periodista todoterreno al que le han vendido como meta estar explotado doce o catorce horas en modo de maestro liendres, que de todo sabe y de nada entiende. Crear sinergias, le llaman… pero, ¡tranquilidad! que no cunda el pánico, que mientras quede el último periodista vocacional quedará periodismo. Porque nadie más sabe que preguntando, se llega a la rotativa. Y eso no hay quien lo pare.

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