Columnismo

Políticos en el infierno

Carmona: el escaparate del socialismo

29.09.2016 @emilioarnao 3 minutos

Antonio Miguel Carmona es un tegumento del socialismo español, una bóveda que cubre todos los cielos de Madrid, un economista que lleva el déficit o la deuda pública en los pectorales, un hombre valiente que va en moto allá donde se le requiere, incluso a darle de comer a los patos del Manzanares. Carmona es el futuro de la capital de España, la cual debe darle las gracias por tener la generosidad de que Manuela Carmena fuera aldadesa en vez de Esperanza Aguirre, esa sexagenaria que va por ahí por la Gran Vía combando motos y dándose a la escapada, cual Bonny&Clyde, de la policía. Carmona dejó gobernar el ayuntamiento a Carmena, de la que sólo le distancia una vocal abierta, por eso el socialismo de Carmona tiene mucho de prestigio y donación de votos, de chotis, de madriles, de un tótem que se impone ante la algarada general de la ciudadanía madrileña. Carmona es una multitud de tórtolos y tórtolas, por eso en El Retiro los amantes hacen el amor libremente bajo las estatuas de Berenguella de Castilla o de doña Urraca. Carmona es Antonio Miguel y su nombre va sonando en un Madrid de tedio y plateresco, donde cose con rosa del azafrán y sus pistilos el barrio de las letras -que es donde yo siempre me alojo cuando voy a Madrid-. Carmona, Antonio M., tiene el porvenir de un Madrid o de una Celtiberia socialdemócrata dada su juventud insultante, por eso pienso que le resta mucha vida política en la que suceder a Tierno Galván en “al loro”. Carmona es una escápula en donde se abrigan todas las manos que tiene la Cibeles. Antonio M. C. acoge el eritrocito del rojo del PSOE con una cultura de belleza dimanante.

Carmona es fortaleza y vitalidad, ñeque y desvelos, puente de los Franceses y una novela de Raúl del Pozo. Yo conocí a Carmona -en cuerpo entero, pues antes habíamos estado hablando por teléfono- el día que presentamos mi ensayo titulado “Raúl del Pozo. La prosa canalla” y que él mismo me presentó junto a Jesús Nieto Jurado y el columnista del “ABC” Garabito. La fecha fue el 8 de diciembre de 2015 en la librería Cervantes y CIA. Yo creo que Carmona, ante todo, es buena persona, tendrá sus errores como todos tenemos una cigarra en el quinto ojo, pero sus aciertos van encaminados a construir una sociedad más justa, un humanismo vinculante, un Madrid que sea el hotel no sólo de los madrileños sino de todos los españoles y extranjeros que quieran hacerse una foto ante la moto que chafó Esperanza Aguirre. Las relaciones entre la sexagenaria y Carmona no son del todo amenas, porque el Partido Popular de Madrid odia a quien es dueño de bonhomía y de socialdemocracia cruzando la Puerta de Sol. Carmona cabe en las cien puertas de Tebas.

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