Columnismo

Políticos en el infierno

Entrevista ficticia a Pablo Iglesias

13.06.2017 @emilioarnao 4 minutos

Nos encontramos en la cafetería de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid. Pablo Iglesias va vestido solamente con el bañador mojado y trasparente y amarillo de Rodrigo Rato, cuando lo del yate. Yo se lo pregunto: “¿Ése bañador no es el de Rodrigo?”. “Sí, lo es. Rodrigo y yo somos muy amigos. Todos los martes hacemos yoga en su antiguo despacho de Bankia. Luego nos vamos de putas. Paga él con una tarjeta black que se escondió en la raja del cuelo cuando le hicieron el registro”. Van llegando estudiantes féminas para pedirle a Pablo autógrafos, selfis, cosas. Me doy cuenta que siempre les pellizca en las tetillas. “Tienes fama de semental”, le digo. “Sí, es cierto, me gusta más un coño que una vicepresidencia de Gobierno”. Pido una cerveza y empiezo con la entrevista:

¿Dicen que el 15M lo montaste tú solito?

No es cierto. Venía ya conmigo Íñigo, pero con esa cara de escolar no se podía hacer una revolución. Lo llevaba siempre pegado a mis espaldas para que me hiciera la coleta. Entonces ya era un pelmazo, como ahora. A su lado me sentía un andrógino. Sólo sabía que hacerse pajillas mientras yo arengaba con Gramsci.

O sea, ¿que la revolución empezó con una masturbación?

Exacto. Íñigo entonces era virgen y aún lo sigue siendo. Monedero y yo queremos desvirgarlo, pero nos dice que quiere ser casto hasta que consiga que en todos los colegios públicos de España los niños como él se lean entero “El Capital”.

¿Por qué chantajeas a los inscritos en Podemos cuando dices que te vas a ir si no sale el naipe de tu baraja?

No es chantaje. Es sólo el macho alfa el que me sale. Reconozco que tengo un ego más grande que un rascacielos de Donald Trump.

¿Vais finalmente a hacer migas Pedro Sánchez y tú? Lo digo por lo de la moción de censura.

Depende de Pedro. A él le gusta el baloncesto y a mí las muchachas en flor con las bragas rojas. Con baloncesto nunca se puede hacer socialismo radical, mientras que con unas bragas se pueden usar para ponérselas de capuchón a Rajoy cuando vaya a dar una rueda de prensa. A ver si no dice aquello de “En España hay españoles y mucho español”.

¿Por qué quieres ocupar la calle como si fueras un torero que sale a hombros por la puerta grande de las Ventas?

Porque la calle es mía. Le he comprado la Puerta de Sol a Manuela Carmena a cambio de dos testículos de toros, una enciclopedia de gatos en la que sale Esperanza Aguirre como gatita oriental y unos sujetadores usados que compré el otro día en el Rastro.

¿Algún día te ves de presidente de todas las Españas?

No te quepa la menor duda. Si no es así, no tendré más remedio que dar un Golpe de Estado entrando en el Parlamento con Rocinante e Irene Montero en la mula de Sancho Panza. Soy el nuevo Quijote de las Españas mariconas, feministas y joseantonianas. Ha sido Tejero el que me ha enseñado las artes de la involución a base de yoga. En el fondo, aquí donde me ves, soy un militar montado a caballo, Espartero, Cervantes, Castilla, Primo de Rivera, Esquerra Republicana, Puigdemont, toda la hostia. Todas las Españas son mías, que se las he ganado al futbolín a Pepe María Aznar.

¿Te ves bello y te haces ojitos cuando te miras al espejo?

Soy sublime sin interrupción, como decía Baudelaire. Soy el Jesulín de Ubrique de la raza española, el Chiquito de la Calzada de todas las revoluciones rusas -en mi casa escondo la momia de Lennin-, el único español que es capaz de ganar el Festival de Eurovisión cantando la Internacional. Eso sí, los coros me los tienen que hacer Albertito Rivera, Pedrito Chánchez, la pequeña Soraya y la hija mayor de Donald Trump, que está muy buena y la quiero de novia para Íñigo, el pobre, todavía virgen, hay que joderse.

¿Con quién nunca te tomarías una caña?

Con Susana Díaz, pobrecilla, está triste la princesa, como en el verso de Darío. Además no me gustan las presidentas andaluzas regordetas y con cara de pan. Aún más no le perdono que haya querido hacer de Pedrito una menstruación sin posibilidad del uso de un tampón. Yo soy la menopausia del socialismo-susanista-felipista-obrero y español.

¿Algo más que añadir?

Sí, toma, que me guardes el bañador amarillo de mi amiguete Rodrigo. En bolas salgo mejor en los selfis.

¿Pero luego te pueden sacar la foto en los periódicos?

Eso es lo que busco. Que se vea bien el ciruelo de la Tercera República Española.

¿Y qué hacemos con Felipe VI?

A Estoril, como siempre.

¿Y Letizia?

Me la quedo de amante mía, todo muy borbónico, como ves. Hay que serle fiel a la Historia.

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