Columnismo

Políticos en el infierno

Entrevista ficticia y sarcástica a Albert Rivera

22.06.2017 @emilioarnao 4 minutos

Nos encontramos en la cafetería del Congreso de los Diputados. He quedado con Albert Rivera para que me explique cómo se puede realizar una política liberal y centrista a través de la sexualidad. Creo que es un buen tema. Por lo menos original. Ya Albert inició sus pasos como fundador del partido político Ciudadanos con una fotografía publicitaria en donde se mostraba completamente desnudo, tapándose con las manos, eso sí, su aparato genital. Yo se lo pregunto:

¿Crees que tus genitales si los viéramos serían como una forma más de entender este nuevo liberalismo que traes y estudiado sin duda en la Escuela de Chicago?

Sin duda. Si yo dejara ver mis genitales en estos momentos sería presidente del Gobierno de esta nación. Toda sexualidad encumbra al héroe. Yo soy el héroe de la nueva política española aunque no haya dejado ver mis testículos de ovejo y mi ciruelo de actor porno.

¿Por lo menos tus genitales -que ya digo provienen del liberalismo de la Escuela de Viena- se los habrás dejado ver a mi amada Inés Arrimada? Todo por una cuestión de confianza, ¿no?

Está usted en lo cierto. Hace un año, después de un mitin en Badalona, le dije a Inés que me acompañar a orinar, que quería mostrarle lo antropomórfico del liberalismo europeísta. Pero cuando vio -con cara de asombro y asomando una risilla de alcahueta- mis órganos sexuales estuvo a punto de hacerse de Podemos, o lo que es peor, de leerse toda la obra de Marx y el “Libro Rojo” de Mao. Incluso me amenazó con irse a vivir a Cuba para comprarle los chándals a Fidel Castro, que por entonces aún vivía.

Entonces ¿el liberalismo sólo se puede entender con un buen par de cojones?

Yo así los gasto. Me cuelgan igual que les cuelgan los testículos a los toros. Si no hubiera sido político me hubiera dedicado a la tauromaquia. Yo tengo pegada a mí toda la sexualidad salvaje de las grandes bestias. Me considero un animal político, como dijo Aristóteles.

¿Has leído a Aristóteles? Me extraña un poco.

Recojones, pues claro. Cuando Aristóteles escribió “El Quijote”, comprendí que debía dedicarme a la política.

Pero cuéntame más de Inés. Está rica la chica, ¿no, Albertito?

De guante fino. Chachi piruli. Es mi amor secreto, mis braguitas imposibles, mi ciruelillo acobardado, mi coitus interruptus. Si supiera usted cuantas pajillas me hago cuando la veo por la tele contrariando a Puigdemont.

En tal caso, ¿el contraindependentismo también se origina en la lascivia, en el lenocinio, en las bacanales, en lo dionisíaco?

Si Cataluña llega a ser un Estado independiente, todos los catalanes y las catalanas dejarían de fornicar. Hágame caso. El fornicio catalán sólo es una cosa muy española. Diría que nuestra patria, este nuevo falangismo que yo protagonizo, son los que realmente pueden repetir eso de que los niños tienen pene y las niñas vulvas. Con la independencia de Cataluña los niños tendrían espantapájaros y las niñas los piececitos de las muñecas Bambi.

¿Cómo se te ocurrió pactar con el Partido Popular para organizar todo un Gobierno?

Fue una negociación de gánster a gánster. El Pacto lo firmamos Rajoy y yo en un puticlub de Sabadell. Las putillas las pagó el FROB.

¿Pero Mariano también hace uso de putillas? Yo creía que lo habían castrado cuando Pepe María Aznar le concedió todo su imperio.

Quiá. Ahí donde lo ves, Mariano es peor que el marqués de Sade, algo parecido a J. F. Kennedy.

Y, claro, tú le haces de Frank Sinatra, ¿no?

En efecto, la mafia española del Partido Popular está basada en un neocapitalismo urdido entre narcos, asesinos, maricones y los vestiditos de María Dolores de Cospedal cuando pasa la tropa.

¿Algo más que añadir?

No, sólo que creo en verdad que soy transexual. Todo por culpa de Inés. Tengo que salir del armario. Pero tiene que ser un armario comprado en Ikea. De ahí salen todos estos mariconcetes del Partido Popular. Por cierto, Mariano también debería ir de compras a Ikea. Que a mí no me la da. Mariano yo creo que tiene vulva. ¡Voto a Cristo¡ que es así. No se ha dado cuenta que cuando habla Mariano semeja una muñeca Bambi. Pero cuando se quita las gafas ya parece más a un monja virgen e inmaculada. Y como toda monja no usa braguitas. Que le he visto yo el fafarique cuando cruza las piernas en nuestras reuniones en La Moncloa. La Moncloa es un puterío de neoconservadores donde cada viernes se cierra el consejo de ministros con esta frase: ¡¡Todo sea por el coño de la Bernarda¡¡ Es decir, España.

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