Columnismo

Políticos en el infierno

Entrevista ficticia y sarcástica a José María Aznar

08.05.2017 @emilioarnao 4 minutos

Nos encontramos en el spa del hotel Penha Longa Hotel Golf Resort, a 10 kilómetros de Sintra -Portugal-. Pepe Aznar lleva una toalla en la cintura de donde sale un bulto que yo en seguida intuyo que es el efecto de una erección magnánima. Yo estoy desnudo como Bárbara Rey delante del monarca. Don Pepito me dice: “Tiene usted la pilila muy pequeña. Se nota que eres de Podemos”. Respondo: “Pero cuando hay guerra se me pone como a Fernando VII, el borbón con el pene más grande de la dinastía borbónica”. Nos metemos en el yacuzzi. Pepito me dice: “Tataréame el himno nacional, pero con letra”. Le hago caso: “Hola don Pepito, hola don José. Pasó usted ayer por casa, por su casa yo pasé. Y vio usted a mi abuela. A su abuela yo la vi. Adiós don Pepito, adiós don José”. Siempre me han gustado los payasos de Fofó en aquel blanco y negro del franquismo. Lanzo la primera estocada:

¿Y Ana Botella, no ha venido?

No, está en el Madrid Arena, haciendo de alcaldesa del Reino.

Miente, don Pepito, que yo he entrado antes en la habitación del hotel y estaba allí Ana pintándose las uñas con sangre de res sacrificada y jugando a las muñecas de trapo.

Mi Anita está en Madrid. No se me ponga julandrón.

Falso. Además cuando he entrado estaba probándose unas bragas negras como de la Bella Otero.

De acuerdo. Me ha pillado usted. Pero qué le vamos a hacer. Lo del Madrid Arena ha sido una cosa de botellones, drogatas y maricones.

Pero han muerto tres jovencitas.

Eso no hubiera pasado si en vez de estos jóvenes anarquistas y pastilleros hubieran estado mis jóvenes pijitos de las Nuevas Generaciones del Partido Popular. Ellos son el futuro de España. Lo demás es chusma.

Pepito, ¿por qué metiste a Anita de alcaldesa cuando no tenía ni puñetera idea de política?

Mi Ana ha sido mejor alcaldesa que Enrique Tierno Galván.

Exageras Pepito. Le recuerdo aquello de “el relaxing cup of café con leche”. Habla peor el inglés que cuando tú estabas con Bush. Todos recordamos tu inglés a lo mejicano. Toda España estalló en una carcajada. ¿Por qué hiciste aquella payasada?

Me lo pidió mi amigote George Bush.

Bush le daba a la coca. Le pusieron platino en la nariz. Dime Pepe: ¿hoy por hoy volverías al Trío de las Azores? La foto daba a tres mariachis vestidos de Marines.

Por supuesto que volvería a esa foto. Yo sabía que Irak tenía bombas de destrucción masiva. Lo leí en el “Marca” y en el “Penthouse”. Salió al lado de un reportaje de yoga para sumisas.

Pero luego se demostró que todo aquello era falso. La cosa era el petróleo y tú, Pepito, tenías ganas de ser un referente internacional. Bush y tú dabais el Zipi y Zape del tebeo político marcado por el negocio de las armas.

Los moros no tienen alma, sólo cuscús, harenes y el Ramadán. ¡Qué gilipollez¡, con lo buena que está la panceta de cerdo.

Y el vino Pepito que a ti tanto te gusta.

Usted me va a decir a mí los vasos de vino que yo debo tomarme.

Eso mismo se lo cazaron en la televisión.

Mariano también dice “Viva el Vino”.

Ahí iba yo, ¿por qué ese Concilio de Trento contra Mariano?

Ese personaje sólo sirve para bailar sardanas en Tarragona, para andar con la Santa Compaña y para que se rían todos los españoles cuando habla. Recuerde usted todo aquello: “Un vaso es un vaso y un plato es un plato”. “Porque después del año 14 viene el año 15”. “España es un gran país y tiene españoles”. O aquello todavía peor: “Valencia siempre fue Valencia”. “España es una gran nación y los españoles muy españoles y mucho españoles”. Es un gallego con la pequeña educación de un celta.

¿Y qué me dices de tus amigos Blesa y Rato?

Españolísimos los dos. Sí señor, con dos cojones. Lo que pasa es que la envidia de los españoles confunde la genialidad con las morcillas de Burgos.

¿Por qué te has ido Pepe del Pepé?

Porque a mí me gusta mucho Richard Wagner. Mi wagnerismo me lleva a la idea del superhombre, como en Nietzsche.

Pepe, no me jodas, dilo claro: eres un narcisista de la pornografía política. Basta verte en bañador para poder ser testigos del cuerpazo atlético que gastas. Entre el padel y ese entrenador que tienes que parece gilipollas da la impresión que das la fotografía de un gladiador. ¿Te enfrentarías a un tigre en el circo romano?

En FAES tenemos tigres, hienas, osos del Canadá y hasta un travesti al que acostumbro a pellizcarle los pezones.

Si te parece, salimos ya del yacuzzi. La entrevista ha terminado. Me voy a ver si Anita ha acabado de pintarse las uñas y lo de las bragas.

Ni se te ocurra. Ahora mismo vamos a retozar. Tiene que aprender a saber gemir en inglés.

Of course. Pero no uses el palo de golf, que te conozco Pepito. “Hola don Pepito, hola don José”, etc.

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