Columnismo

Políticos en el infierno

Jesús Nieto Jurado: el futuro del articulismo

11.08.2016 @emilioarnao 3 minutos

Conozco a Jesús N. Jurado desde que nos presentó una mañana de prehistoria y bosques doloridos Raúl del Pozo en el Café Gijón. A partir de ese día yo he seguido la carrera periodística del que considero mi amigo de Madrid, quien siempre que hablo con él por teléfono me hace chistes y me imita a Umbral en su voz cavernaria y antropoide. Pero no es por amistad por lo que escribo este artículo, sino por devoción hacia un periodismo actual y de verbosidades tiznadas como un Ticiano, que es lo que es JNJ.
Jesús escribe sus columnas como para apresar la tiesura de la palabra, del cogollo del bollo del meollo de la cotorra, pues que se lo sabe todo de esta ciudad tifoidea que es Celtiberia, una España escrita como un picalagartos y otros animalillos de metáfora y adjetivo insospechado. Pues ya era hora que en los periódicos entrara una juventud insólita que es capaz de devolvernos la escuela de Umbral o la universidad de Raúl del Pozo. La cultura de este picalagartos es portentosa, más su prosa es como un coño abierto al clariver en donde se huele la palabra de Jesús N. J. como se podría oler todo el vaginismo español.

Y es que el articulismo de Nieto Jurado excita la libido del lector, muy acostumbrado a ese otro periodismo como de papilla de bebé o de la noticia dada en su estado puro, que es lo peor que le puede pasar a un articulista. Celtiberia está llena de malos columnistas, de opinadores que trasiegan el dato, la información, la foto como si hablaran en los casinos o en los ateneos. Jesús no es de esta raza aria, sino que es de Málaga y, como a Picasso, se le ve su innovación y su reactualidad de un presente periodístico que tiene mucho de dandismo y de romanticismo anárquico. Jesús es el 'hurricane' del periodismo siglo XXI español.
Yo me leo todas sus columnas cuando las encuentro como envueltas en papel de plata, y al leerlas me siento como si hubiera usado la ceniza, la plata y la pipa como para fumar crack, pues es tanta la alteración de los sentidos, o, como lo diría Rimbaud, “el desarreglo de los sentidos”, que sus cartas del vidente vuelven a colorear todas las vocales. Jesús es la vocal a abierta de la prosa periodística española. Una greda de mecanografía lírica y orquesta sinfónica.

Jesús Nieto Jurado tiene la suerte de la juventud, y es esa juventud la que en estos momentos lo está relanzando hacia el porvenir, un destino que será suyo, en cuanto hablamos de articulismo, si continúa con este castellano tan bien escrito y como desvirgador de 'latin lover' del periodismo actual. Nieto ya es el abuelo de la joven columna de estos días convulsos y entre campanadas de la Almudena. En este Madrid de los Austrias que es Jesús, su valentía y su cultura como traída en espuertas en donde ya no cabe el mar estampan el nuevo periodismo que viene de la protomodernidad y de los clásicos, esto es, el 'new journalism' y Larra, más Cavia, más Aznar, más D’Ors, y Ruano y Umbral y Del Pozo, como digo, porque Nieto sabe amazacatar la palabra hasta imprimirla con su falo como del “David” de Miguel Ángel vertiendo los espermatozoides que ya son la lengua castellana, bien parida y mal pagá.

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