Columnismo

Políticos en el infierno

La electricidad de Álvaro Nadal

14.02.2017 @emilioarnao 3 minutos

Álvaro María Nadal Belda, archiduque o canciller del Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital de España, ha recaído en la sustitución de Soria, aquel ministro pelícano y contradictorio. Álvaro Nadal, que practica como gemelo de Alberto Nadal, secretario de Estado de Presupuestos y Gastos, da esa genealogía de un catolicismo aprendido en la Universidad Pontificia Comillas ICAI-ICADE, por lo que va tonsurado como frailón de ermita en un iglú. Este ministro joven y políticamente analfabeto nos ha dejado congelados a la mayoría de los españoles en estos tiempos en que el frío ha ocasionado la subida de las tarifas de las empresas eléctricas. Son las multinacionales de la luz a las que debe controlar don Álvaro o la fuerza del sino, pues que no se puede permitir que haya hogares en donde el populus se caliente con mantas gruesas de piel de reno o que ponga huevos como de pingüino.

Don Álvaro o la fuerza de las eléctricas nos está sometiendo a la dura realidad de un multinacionalismo que posee un consejo de administración decorado de antiguos políticos gracias a las puertas giratorias. Esta noria de los cargos públicos que se enrolan en las eléctricas después de haber competido políticamente con las leyes y los resultados de éstas es como una fábula escrita por Esopo. El ministro de Energía debería pactar con las eléctricas la bajada de sus tarifas y no esta subida de la luz que tiene como consecuencia que las ancianas españolas se quemen en sus casas al hacer uso de las velas de cera. España regresa a aquel tiempo de los candelabros y de la luz de los candiles de aceite, pues el tarifazo de estos cuervos que son las industrias que fabrican la luz lo único que almuerzan es la pobreza energética y un frío que nos convierte las medulas en carne congelada como de frigorífico. España entera es un frigorífico y don Álvaro Nadal no hace nada por abaratar los electrodomésticos, ya que no se encuentra con güevos huérfanos suficientes para plantarle cara a los iluminatti y obligarles a que no nos despellejen a partir de ese recibo de la luz que nadie entiende, pues está escrito en sánscrito mixto o en pali o en idioma indígena del Machu Pichu. Que no hay dios que entienda el recibo de la luz, ¡Váleme Dios¡, qué geroglífico escrito para que su lectura sea tan difícil como la comprensión del “Ulises” de James Joyce.

 Álvaro María Nadal Belda, madrileño y economista, ágrafo de la energía española, gafitas y retrato de Matisse, acabará como acabó Soria, esto es, en la inacción o en la deforestación de sus conocimientos energéticos, pues no tiene ni puta idea de cómo se lee, como digo, un recibo de la luz. La luz viene de los ángeles, más las nucleares que ya son del demonio, pero toda luz debe sentirse como propia del sol o el viento, por lo que yo no sé cómo Álvaro Nadal no apuesta más por las energías renovables y no por esas multinacionales que ponen en guerra de congelación a los españolitos cornudos y apaleados.

Álvaro Nadal es un chiflainas, un chirlo, un ministro cagón y espadachín de la velocidad de la luz que acertó a descifrar Einstein. La relatividad es el profundo pensamiento de la luz, por lo tanto el tal Alvarito debería estudiar más física e ingeniería moderna con tal de no tocarnos tanto los güevos a estos esquimales del Ártico que somos los españolitos crujíos por la frialdad y la luminotecnia. Que al ministro de Energía se le congele la verga en el caso que la tenga, aunque sea por descuido.

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