Columnismo

Políticos en el infierno

La xenofobia de Xavier García Albiol

27.02.2017 @emilioarnao 3 minutos

Este zangolotino -mide más de dos metros de altura- representa un presonaje -que no personaje- de mucho racismo y mucha llaga contra los inmigrantes. Siendo alcalde de Badalona fueron escandalosas sus noticias sobre el hielo frío contra los inmigrantes rumanos, a los que acusó de delincuentes. La delincuencia se encuentra es su rostro de bobalicón y de porro, esto es, de necio que ahora preside al Grupo Popular en el Parlament de Catalunya. Su castellanización y su afrenta contra las hordas independentistas le hacen villano de Barcelona al ser hijo de un egetano que trabajó como basurero y de una peluquera catalana. Albiol es la misericordia del vino, pues siempre que aparece por la tele da la impresión de haber ingerido un alcohol que le hace todavía más rucio y más obispo. Conduce su religión cristiana hacia la lucha diaria contra los catalanes que son soberanistas y loquitos por manejar y alzar las esteladas. La estelada no va con Albiol, pues este antiguo jugador de baloncesto del Club Joventud de Badalona lleva alpargatas oscuras de cuerda. Su rostro es como pantacruélico y su cuerpo organiza en torno suyo toda la xenofobia que como alcalde, secretario general del PP de Barcelona, vicesecretario general de Organización del Partido Popular, más secretario de Política Municipal del PPC, a lo que agrego su vicesecretaría de Organización del PPC, se ha mostrado como abispa y trochemoche de unos tiempos en donde en su discurso finge una prehistoria estudiada en los libros de texto de Castilla.

La España que papa al viento de Albiol no es la España que quieren un 50% de los catalanes, por lo que es mejor que nora tal gobierne su propia ínsula como la Barataria de Sancho. Este grandullón sólo tiene palabras vulgares y prostitutas, región de diablos y de muerte adminícula y pésima. No tiene Albiol el testiculario nacido entre las alas de las hormigas, pues siempre está dando el coñazo con su Catalunya castellanizada. Es un parlanchín sin parla y sin bellas políticas capaces de intervenir en el proceso de cambio que se está gestando en el reino catalán. Debería ser más prudente a la hora de lanzar escupitajos sobre la cara de Puigdemont, además de no verter tantos pedos de colores en su cargo como defensor del Partido Popular en esas tierras que son más de la Provenza que de Celtiberia. Debería cortarse la cabeza para que no se le note tanto en su escaño del Parlament y debería también entrar en amores con mi idolatrada Inés Arrimadas, a la que por cierto no le permito ese casamiento de agosto pasado en las bodegas de Luis Pérez en Jerez de la Frontera. Con la buena pareja sexualizada que hacen Albiol e Inés, que dan de amantes en el Parlament cada vez que la Cup o Puigdemont continúan en sus cruzada en beneficio del independentismo.

Xavier García Albiol, que viene de la basura, debería saber que la chusma soberanista hace ropas y dice hu hu hu por derecho propio y por garantía de un Estado que por lo menos debe sortearse en un referéndum. Este antireferendismo de Albiol lo único que procura es que los hideperros se pongan todavía más hideputas, por lo que, según yo veo, debería embarcarse en una galera e irse directo al río Manzanares, donde le esperan Rajoy, Santamaría y mi Lola, mi morritos de tocinete que es mi Lolita. Albiol es un pinturero y un pucheritos que debe llamar a los perros españolistas con un “cita cita”, que es como se llamaban a los hombres patrios en el siglo XVI. Albiol proviene de la basura de la Historia y es por ello que debe desaparecer primero de Badalona y después del yugo y las flechas. Lo dice quien esto escribe, esto es, Cide Hamete Benengeli, quien dibuja caricaturas más allá del trueno y la mala leche que me gasto.

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