Columnismo

Políticos en el infierno

Patxi mirando por el retrovisor

18.03.2017 @emilioarnao 4 minutos

Me cae bien Patxi López. Se trata de un vasco con la premática aprendida. Lo veo como un caballero del Rey Arturo con su espada euskalduna clavada en el árbol de Guernika. Pero Patxi no es Picasso, ni siquiera un novelista de prosa negra, policíaca y por ahí. Por eso mucho me temo que el paso que ha dado para hacerse cristiano nuevo del SOE no le va a traer más ganancia que la del pan y los peces, esto es, un puro milagrito. Ahora que la Acorazada Potemkin Susana Díaz ha dado el paso de ballet ruso hacia delante -con lo torpe que es la muchacha para menear ese cuerpo como pintado por Botero-, así como si sonara el cisne sociata, mi amado Patxi tendrá que buscar otra España para ser secretario general de un partido que ha pasado del socialismo puro de Pedro Sánchez a la socialdemocracia capitalista del susanismo/felipismo.

El socialismo que amuralla Patxi no se sabe muy bien en qué galeota va, en qué pajarillo vuela, qué universo cruza. Patxi está en medio de esta batalla vestida de chamelote que son Susana y Pedro. Pedro Sánchez es más socialista de raíz, de polinización de abeja en flor, de un neomarxismo sin Engels, más un Saint-Simon republicano que Patxi, a quien no le perdono la traición cometida sobre el pedrismo, no da la lectura exacta de las revoluciones socialistas del siglo XIX -que fundaron, si los paraísos artificiales se hubieran fumado el porro, aquellos verdaderos revolucionarios-. Pedro no ganará la secretaría general en mayo, ni pintará acuarelas en el Congreso de junio, por mucho que la militancia -esos obreros y proletarios que visten todavía con herreruelos- lo vitoreen y le abran la puerta del coche -que no es otra cosa que un rucio- cuando llega a cualquier región entre secarrales y el mar de Odiseo.

A Patxi sólo le quedan las Vascongadas -sitio en donde se visten de clérigos los lehendakaris-, más su irreprochable itinerario como socialista a la italiana. Pero las fuerzas del susanismo aprietan los testículos con sus armas de inquisición, que no son otras que las de los barones regionales y ese millonario de las eléctricas, las conferencias, las rosas y los dólares que es Felipe González. Felipe -a quien lo hemos visto tiempo ha en ropa interior de pana y ahora anda en Armani- es el SOE en su arabismo del siglo XXI, donde todavía nos trae la socialdemocracia liberal de Europa. Susana, cara de pan redondo, tiene amores adúlteros con Felipe y Zapatero, como si se tratara de una Emma Bovary que no hará uso del arsénico, por joder a Gustave Flaubert, mientras que Patxi López ya sólo puede quedar en una mala novela romántica, digamos que las de Gérard de Nerval, aquel suicida que le daba demasiado al opio y encima era esquizofrénico.

Pedro S. es el inmenso romanticismo del de verdad, un socialismo tejido para el obrerismo y la lucha de clase: el único capaz de volver a cimentar a un socialismo puro que se quedó estancado en el mayo del 68, ah, las lejanías del tiempo. El tiempo actual es el capitalismo. Y es ese capitalismo socialdemócrata el que nos lanza con arcabuz Susanita, la cual tiene un ratón chiquitín, que come chocolate y turrón y bolitas de anís, laralaralarala. El circo de Fofó.

Todo está ya firmado con aquella tinta con la escribió las Novelas Ejemplares Miguel de Cervantes. Susana será la próxima secretaria general del SOE, además de presidenta de la Junta de Andalucía. Vayan allá esas pícaras. El socialismo se va muriendo, lentamente, porque Pedro Sánchez ya no es otra cosa que una Ana Karenina que deberá lanzarse de nuevo a las vías del tren. Patxi es León Tolstoi. Y Pedro Sánchez la ropilla de pardo paño la delantera y la trasera de lienzo blanco. Susana anuncia su virgo desde las ánimas del purgatorio. Patxi, mi amado Patxi, el pobre, quedará en difunto con su requiem eternam. Aunque continuará como tahúr en este liberalismo de piso céntrico que nos trae Susanita y sus bolitas de anís. ¡Voto a Dios!, que Susana se hará una operación de rostro a la vez que se depilará la vulva por si hay que sacarla cuando ocupe ese Panteón que es Ferraz, por darle felicidad de vista a sus mamoncillos, pícaros y buscones que avellanarán el drama de esta socialdemocracia conservadora y como de lectura del Tocho Cheli de Ramoncín. Esto es una misa con una puta como monja de las carmelitas descalzas. Y no digo más.

Artículo anterior Artículo siguiente