Columnismo

Que no se diga

El CNI son los padres

13.10.2016 @jorgefrances 3 minutos

No es extraño que lo primero que reivindicase Podemos tras el 20-D fuera controlar el CNI. Los servicios de inteligencia bajo la dirección del Gobierno trabajan para evitar cualquier amenaza a la integridad de España y a la seguridad nacional. Para el poder, Podemos es un riesgo desde su nacimiento. Los rumores que aseguran que el partido de Pablo Iglesias ha sido investigado constantemente no han dejado de resonar desde su irrupción en la escena política española. Es el espionaje quien habría descubierto los hilos de relación de la formación morada con Venezuela o Irán. Pero es que incluso estarían detrás de haber vuelto a perder en los últimos días su oportunidad para “asaltar los cielos” en forma de Gobierno alternativo junto a Pedro Sánchez.

Esta semana Diario 16 publicaba como el CNI habría alentado la maniobra orquestada por los barones del PSOE para echar a Pedro Sánchez. Los espías se habrían enterado de que los planes del exsecretario general pasaban por una propuesta de Estado federal y republicano con el que obtendría el apoyo de los nacionalistas a su investidura. Habrían trasladado esa información a la Moncloa, la Zarzuela y a Susana Díaz para que vieran como urgente apartar como fuera a Sánchez para salvaguardar la unidad y el actual sistema monárquico de España.

El CNI son los padres. Defensores de la libertad pero atentos para actuar si demasiada democracia puede desmadrar el gallinero. No sé si con más pinta de James Bond o del pequeño Nicolás pero mirando de reojo para que las malas influencias no supongan un rebaño descarriado. El mensaje es fácil de entender: elijan a sus líderes, formen nuevos partidos, voten en asambleas, den la voz a los militantes, escuchen a la calle... Háganlo tranquilos, no se preocupen que si vemos algún peligro bastará un golpe de mando para recolocar las piezas. La fiesta nunca se nos irá de las manos.

Así que no tengan miedo a la democracia, está bajo control. El paternalismo del espionaje ya nos habría ayudado en otras ocasiones. El libro del periodista Fernando Rueda “Las alcantarillas del poder” relató en 2011 algunas de las más importantes operaciones del CNI en su historia, como su relevante papel en el 23-F, los GAL, la lucha contra ETA o en la investigación de la autoría del 11-M. Pero también habría investigado a la actual reina Letizia, a ministros y periodistas o desactivado la primera huelga general contra Felipe González. Qué suerte que estén ahí, aunque en silencio, aunque siempre en secreto. Como cuando en casa los entonces graves problemas de adolescente se resolvían mágicamente, eso sí, justo después de que se hubiera enterado tu madre. No había manera de saber si había sido ella, no se le escapaba ni una mirada cómplice, ni una palabra a destiempo en cualquier conversación... pero apostarías lo que fuera a que había sido ella.  Y así te hiciste responsable.

Benditos espías, nos habrían salvado otra vez de nosotros mismos. Controlados por un Gobierno del Partido Popular que, curiosamente ahora, ve el camino más despejado para gobernar otros cuatro años.

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