Columnismo

Que no se diga

Que me registren

09.06.2016 @jorgefrances 2 minutos

En el decálogo de los influyentes ha entrado por derecho el registro policial. No tienes glamour si no has visto desfilar a la Guardia Civil, mejor a la UDEF, sacando cajas de documentos y rebuscando entre los archivos de tu ordenador. Con la investigación al BNP y al Banco Santander pocas son ya las grandes empresas o instituciones fuera del punto de mira de la justicia económica. Antes enmarcaban las fotos con el Rey y ahora parece que todos quieren tener en su despacho una bajada de cabeza a lo Rodrigo Rato, una entrada en la cárcel como Díaz Ferrán o un registro de madrugada de tu sede del PP o del despacho del Ayuntamiento.

Debe vender mucho hablar de cómo va tu caso mientras compartes el vermut rojo con un chorrito de ginebra en el jardín o en la terraza de moda. Enumerar las cuentas embargadas al sacar el fajo de billetes de la cartera. No estar investigado es como que no te guste esquiar en Baqueira, una auténtica desgracia. La proliferación de denuncias de los últimos años no es mérito del esfuerzo policial ni del impulso político. Imagino al rico honrado llamando anónimamente a comisaría para denunciarse o enviando ese "formulario para delatar" de los que tiene en su web la Agencia Tributaria. Todo para al menos levantar sospechas y poder volver a ir con la cabeza bien alta al campo de golf con polo de "Falciani".

Confesó entre risas Mario Conde que en este país si no tienes una cuenta en Suiza no eres nadie. Otro certificado de alcurnia monetaria. Estoy deseando tener algunos ahorrillos para abrir mi primera cuenta y empezar a medrar. Es el escalón inicial hacia el éxito. Esta semana hemos conocido como Suiza sigue líder en la encuesta internacional como mejor país para vivir del mundo. También ha sido el elegido por los españoles. No es de extrañar si tiene su dinero y el de los demás. No quiero desmerecer sus impresionantes paisajes, sus envidiables instalaciones deportivas o su inalcanzable nivel de vida. Pero esta querencia hispana por lo suizo tira más de maletín y de beneficio fiscal. Apostaría que su segunda elección ha sido Panamá, como el destino preferido al otro lado del océano.

Qué distinta esta segunda "emigración" española a Suiza. No chapurrean francés en las fábricas, se hacen entender solo en las oficinas bancarias. No traen el dinero, lo llevan para se vayan cayendo por el camino los impuestos. Nunca se van más de un par de días o como mucho la semana blanca (o de blanquear) porque puedo aseguraros que en la intimidad reconocen que vivir, lo que es vivir, se vive mejor en España. La prosperidad será esto.

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