Columnismo

Surco de letras

A cambio de gobernar

21.02.2017 @toniiasenjo 2 minutos

Es difícil encontrar un gobierno, independientemente del ámbito territorial, que ejerza con mayoría absoluta desde las últimas elecciones municipales y autonómicas, por lo que buena parte de ellos se sustentan en acuerdos con distintas formaciones políticas. Ciudadanos ha sido partícipe en las alianzas para la estabilidad institucional y todas ellas quedaron supeditadas a un pacto de regeneración democrática que incluía la dimisión automática de cualquier cargo público que sea investigado, lo que anteriormente se conocía como imputado. Tanto el Partido Popular como el Partido Socialista firmaron los convenios sin objeción alguna, en juego estaba la consolidación de los mandatos de ambas organizaciones.

La presunción de inocencia se tambalea en tanto que el afectado tiene la obligación de renunciar a sus responsabilidades indistintamente de cuál sea la sentencia judicial que, en ocasiones, se demora durante años. Pero la medida insignia de Ciudadanos viene impulsada porque durante legislaturas las corporaciones se han convertido en el centro financiero de empresas y figuras próximas al poder, sin control ni ejemplaridad, que ha derivado en un hartazgo generalizado entre los ciudadanos. Dimitir en esta situación es políticamente correcto, al menos de cara a la opinión pública, pero conlleva una pena social que no se revierte, aunque la acusación quede en nada.

El debate se abrió con Rita Barberá, pero se puede extender a cualquier representante que tenga pendiente alguna causa. El conflicto con la presunción de inocencia es debatible, diría que no se ajusta a su consideración, pero precisamente por eso no se puede suscribir cualquier condición a cambio de gobernar. El riesgo del PP es notorio, sobre todo por el sinfín de procesos judiciales que debe afrontar y que pone en entredicho el gobierno de la Región de Murcia con la implicación de su presidente. Ya le podía haber costado la pérdida de otros mandatos como la alcaldía de Roquetas de Mar que conserva desde 1995 y cuyo alcalde ha quedado absuelto de todos los delitos que se le han atribuido en numerosas ocasiones.

Los políticos deben ser ejemplares, es obvio, pero la consecución de pactos ha de plasmarse en el desarrollo de las legislaturas. No vale escandalizarse cuando ya se han firmado las condiciones para gobernar. Si consideran que el requisito de Ciudadanos diluye la presunción de inocencia, que sean ellos mismos quienes se opongan a su rúbrica cuando corresponda. Basta de protestas cuando les toca ser esclavos de sus propias decisiones.

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