Columnismo

Surco de letras

Brexit y equidistancia nacionalista

05.07.2016 @toniiasenjo 2 minutos

El resultado en el referéndum de Reino Unido sobre la permanencia en la UE sorprendió, incluso el Ibex 35 se hundió doce puntos. Cameron pretendió salvar su liderazgo al frente del partido a costa de una consulta innecesaria e incierta y en consecuencia ha provocado el inicio de un proceso de ruptura territorial, que supone la pérdida de una potencia económica trascendente con consecuencias desconocidas. Pero más allá de repetir el rosario de análisis, me llama la atención que haya manifestaciones en contra del abandono o independencia, así lo llaman las principales figuras políticas proclives a ello. No porque no sea lícito, que lo es, sino porque en definitiva están tratando de vetar la voluntad mayoritaria.

Ahora aparecen teóricos cuyas tesis rozan el disparate. Es absurdo decir que algunos votantes solo buscaron dar un susto como razón para repetir un sufragio de tal calibre. No es más que querer acogerse a la absurda hipótesis de Pablo Iglesias, quien atribuye el fracaso de su coalición a un considerable grupo de electores que, ante la posibilidad de ser presidente, deciden no apoyar la candidatura porque solo persiguen dar un “meneo” al bipartidismo; los españoles somos tan insensatos que nos pronunciamos en las urnas en contra de nuestro deseo, con el fin de agitar un poco el país, como si no hubiera problemas suficientes.

Pero los oportunistas hacen de perro guardián, al acecho de cualquier insignificancia para reivindicar sus anhelos. Fueron muchas las voces que se alzaron por enésima vez pidiendo la consulta en Cataluña, aunque alguno como Junqueras presenció una lección de Borrel (PSOE). España se enfrenta al desafío soberanista catalán desde hace algunos años y es ahora cuando más necesita una resistencia personalizada en las fuerzas constitucionalistas. La oposición ha de ser firme y convencida. La defensa es la Constitución y no la equidistancia con el nacionalismo, la reforma federal, ni el plan B de Iceta o el Ministerio de la Plurinacionalidad. Echo en falta líderes socialistas que sean contundentes en política territorial, como siempre lo ha sido Susana Díaz.

Claro, que para eso hace falta establecer un mensaje común. Es incoherente comenzar una campaña electoral con una bandera de España, como lo hizo Iceta en Cataluña, cuando hace año y medio el partido es defensor de una consulta inconstitucional o ahora pide la consideración del 48% de los independentistas, obviando la mayoría que sí defiende la integración.

Etiquetas
Artículo anterior Artículo siguiente
Etiquetas