Columnismo

Surco de letras

Ciudadanos rentabiliza sus pactos

27.02.2018 @toniiasenjo 2 minutos

Las negociaciones políticas suelen percibirse como una disputa de egos, por encima de la gobernabilidad y la estabilidad de los territorios. En la mayoría de los casos supone, además, la pérdida de electorado de los partidos con menos representación. Ya se dio durante el bloqueo tras las elecciones generales de 2015, cuando Ciudadanos optó por apoyar la investidura de Pedro Sánchez y lo que en principio se presentaba como un movimiento de desbloqueo, acabó convirtiéndose en un arma de doble filo para Rivera, quien perdió ocho diputados tres meses más tarde.
Pero la política, como la vida, es muy caprichosa. Ahora corren otros tiempos y Ciudadanos es aliado de todas las encuestas. Emergió como el azote de Rajoy, pero terminó siendo crucial en su investidura. Lejos de perder credibilidad, el partido naranja constituye hoy, junto con la corrupción, la fisura que anticipa la pérdida de votos del PP. No solo capitalizó el voto del 155 en Cataluña, ahora combina su apoyo en asuntos de Estado, pero se erige como la principal fuerza de oposición mientras el PSOE sanchista trata de ubicarse y Podemos insiste en la calle, dejando de lado la política institucional y legislativa.
Asimismo, en Andalucía avaló un proyecto socialista caducado y atormentado por los procesos judiciales, con exconsejeros desfilando por los tribunales y buena parte del presupuesto autonómico sin ejecutar, las ayudas de la UE para la creación de empleo sin destinatario y los datos de paro por encima de la media nacional. Sin embargo, Ciudadanos obtendría cuatro escaños más a costa del PSOE de Díaz. Es decir, rentabiliza su pacto en términos electorales y asegura la gobernabilidad de Andalucía.
Claro, que esta inercia al alza provoca la resurrección de ediles que ya estaban en retirada, como el alcalde de Málaga, que ayer confirmo su candidatura para 2019. Francisco de la Torre (PP) es un valor seguro y vencerá con mucha probabilidad, otro debate es si contará con el beneplácito de Cs para prolongar su mandato hasta 2023 porque las mayorías absolutas ya son una utopía. Las amenazas al poder no entienden de promesas electorales ni etapas acotadas. Y ahí estará la batalla: los candidatos, al menos en los municipios, son media partida; la otra mitad la decidirán los programas y el bagaje de las marcas. Mientras tanto, continuaremos ideando hipotéticos escenarios al compás de las encuestas.

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