Columnismo

Surco de letras

El salto de la reja

17.05.2016 @toniiasenjo 2 minutos

Hace dos escasos días Almonte vivió su día grande, la Virgen del Rocío y sus miles de fieles se habían congregado, decenas de hermandades soportaron viento y lluvia para llegar a la aldea, y el humo de las bengalas fue llenando el ambiente de nerviosismo. Muchos aguardaban la llegada del Simpecado, encadenados a la reja del Santuario, tratando de abrir un hueco que a duras penas conseguían. Inevitablemente observé cómo veteranos e inexpertos preparaban su particular estrategia para aferrarse a los pies de la Blanca Paloma antes que nadie, pues las dimensiones de las andas no absorben tal grado de devoción. Eran pequeños grupos, no más de tres individuos por cada uno, en busca de un pacto que les asegurara portarla.

Entretanto, consulté algunos medios y forzosamente medité sobre la situación política. Pensé “joder, qué facilidad de acuerdo tienen los almonteños en tan solo unos segundos y España lleva en funciones cinco meses, que serán seis cuando se celebren elecciones”. Pero claro, pactar requiere ceder y en buena medida delata cuáles son las intenciones de cada líder. De momento, ya se ha creado la fusión del PCE, un Frente Popular o populista que se ha repartido escaños sin haberlos conseguido. Ahora me pregunto dónde queda la transversalidad del proyecto de Podemos y qué medidas hay sobre la mesa. Porque está muy bien concurrir a unos comicios para sumar votos -tengo mis dudas en escaños-, pero es imprescindible, incluso antes de la celebración, cerveza en mano, elaborar un proyecto conjunto.

Es cierto que los intereses siempre están presentes y el sistema actual así lo refleja en la incapacidad de los partidos para formar gobierno. Pitufo Gruñón ya no fastidia a coleta morada, uno busca financiación para saldar una deuda millonaria y el otro persevera en la carrera por superar a un PSOE que ha perdido su identidad. Pablo Iglesias ha logrado merendarse a una Izquierda Unida que no ha abandonado los tiempos de Anguita, aunque en cierto modo ha sido su salvavidas puesto que estaba condenada a la irrelevancia política; también lo intentó tentando a los socialistas en una lista conjunta al Senado, pero Sánchez respondió con coherencia.

En definitiva, en España se ha pactado, y la izquierda ya idea su peculiar salto de la reja de Moncloa. Y no precisamente con pretensiones de devoción, sino con esa retórica guerracivilista que aprovechan para mostrarse como víctimas del sistema. Pero el comunismo nuevo es tan aburrido como el viejo y las propuestas populistas ilusionan hasta que fracasan cuando se desarrollan, ahí están Cuba y Venezuela.

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