Columnismo

Surco de letras

En pie de guerra para cambiar el nombre del CD Ejido

24.04.2018 @toniiasenjo 4 minutos

No corren tiempos fáciles en Santo Domingo (El Ejido), pese a lo que pueda aparentar la clasificación del grupo cuarto de Segunda División B. La permanencia está amarrada, el billete para la próxima edición de la Copa del Rey a un empate, la plantilla se mantiene medianamente estable y el club goza de cierta estabilidad económica; y esto, en el fútbol modesto, ya es un logro. Pero nada más lejos de la realidad, un amplio sector de la afición celeste anda enfrentado con la directiva por un dilema que parece haberse enquistado con el paso de las temporadas: volver a la denominación histórica e incluir “Poli”.
El Club Polideportivo Ejido fue una entidad singular que se fundó en 1969 bajo la presidencia de Salvador Callejón y, después de tres décadas debatiéndose entre la categoría de bronce y la Tercera División, logró un ansiado ascenso a Segunda en 2001, categoría que llegó a liderar durante su época dorada. Incluso logró una hazaña memorable al endosar una “manita” al Villarreal en los octavos de la Copa. Pero la crisis económica, que no fue ajena, y una gestión institucional más que discutible condenaron al conjunto almeriense a perder la categoría. Una deuda aproximada de tres millones de euros fue el principio del fin de la desaparición.
Había que renovar el proyecto, sortear la deuda y establecer un nuevo modelo deportivo. Y así fue, se creó el CD Ejido 2012 que mantendría el estadio y la afición, aunque en las últimas temporadas había mermado como consecuencia de una situación desesperante. Lo cierto es que Santo Domingo siguió rugiendo al unísono: “¡Poli, Poli, Poli!”.
“Hay falta de identificación con este club,
nos sentimos orgullosos del Poli”
Así, la reivindicación para volver al nombre de origen ganó fuerza, una solidez que hoy tiene sumido al club en una crisis institucional. De hecho, los tres colectivos que canalizan la demanda (Nuestro Poli, Grada 1969 y UCA) se ausentaron en el último encuentro en forma de protesta contra la actual directiva. Sin embargo, Pierre Mavy, actual propietario del ente ejidense y prometió atender a las peticiones de los simpatizantes. José Rodríguez, portavoz de la plataforma Nuestro Poli así lo confirma: “Mantuvimos una reunión con él a finales de septiembre y llegamos a la conclusión de que la marca “Poli” vende más que la actual”. Pero la intención es solo una actitud y el dirigente israelí no cuenta con el apoyo de la junta directiva, esa es la hipótesis más consistente que se baraja desde la grada de Santo Domingo e ironizan: “Si es que la vieja guardia… Ya se sabe”. “Solo pedimos que se llame Club Deportivo Poli Ejido, no pretendemos quitarle valor al actual equipo”, asegura Juan, un veterano aficionado, en tono conciliador. “Hay falta de identificación con este club, el Poli es un sentimiento del que nos sentimos muy orgullosos” argumentan desde Nuestro Poli.
La reclamación, en principio, pretendía organizar una consulta con la participación de los abonados, puesto que no se cuenta con socios hasta que no se formalice la creación de una sociedad deportiva. “Queríamos programar un referéndum, pero la propuesta ya es un clamor popular”, cuenta José con firmeza.
“Se están riendo de nosotros,
fue un espectáculo bochornoso”
Un debate que se ha polarizado en las últimas semanas y no tendrá una solución inmediata, como se reflejó el pasado fin de semana, cuando un operario de la entidad retiró una pancarta del fondo que ya adelantaba las intenciones de los hinchas: “Club sin afición = 0, solo Poli Ejido”. Sin embargo, no se hizo con los mejores modales: “Se están riendo de nosotros, fue un espectáculo bochornoso por parte de la directiva”, reprocha Juan. No obstante, el gesto avivó el incendió que desató la ira de los presentes, quienes se dirigieron al palco al grito de “¡Poli!”. A su vez, el speaker intervino por megafonía para intentar acallar el rugido, lo que provocó la detención del choque por decisión del colegiado. “Fue vergonzoso”, así lo resumen algunos seguidores.
La dirección, según comentan en la tribuna, arguye que atender la petición supondría recordar los tiempos de mala gestión. Razones que no son suficientes para las peñas, ni mucho menos, y avisan: “No nos abonaremos la próxima temporada si no hay cambio”. Una coyuntura que la ciudad presencia con asombro mientras las posturas siguen atascadas. Juan sentencia: “No estoy dispuesto a pagar 135 euros y, como yo, muchos más nos plantamos el año que viene”. El hastío ya es uno más en la grada de Santo Domingo, veremos si pronto la concordia ocupa su localidad.

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