Columnismo

Surco de letras

Esteladas para recibir a los Reyes Magos

03.01.2017 @toniiasenjo 2 minutos

Si no tuvimos suficiente con el lamentable espectáculo que se vio en Madrid el año pasado durante la cabalgata de sus Majestades, la bombilla independentista de la imaginación se ha encendido para dar una vuelta más de tuerca al desfile, como no podía ser de otra manera, con propaganda y aprovechando su retransmisión por TV3. Es la brillante idea que se les ha ocurrido a dos colectivos independentistas catalanes, concretamente a Assemblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural. Desde luego, entre los propósitos de este año, Puigdemont no contempla dar su brazo a torcer, ni mucho menos, máximo cuando está sujeto a las órdenes de la CUP. Y lo que es peor, aprovecha el espacio más destacado de estas fechas para exhibir la fuerza (o lo que quede de ella) de las cenizas de su proyecto, si es que algún día tuvo alguno.

No sé si peco de ingenuo, pero no acabo de comprender ese capricho que arraiga últimamente para desmontar el origen de la festividad porque, guste o no, es de raíz religiosa. Aunque Rita Maestre trate de refugiarse en la modernidad y la evolución de la sociedad para obviar lo evidente, pues el calendario está condicionado por el catolicismo. Me cuesta imaginar qué puede pasar por la cabeza de un tipo que acude ilusionado a coger caramelos y se topa con miles de trozos de tela sin más fin que adoctrinar e implantar el victimismo desde la corta edad. Igual pretenden que los Reyes Magos repartan humo, lo mismo que llevan haciendo en las instituciones desde que se embarcaron en el naufragio del independentismo. No me extrañaría, sobre todo cuando se trata de continuar con el drama mientras las encuestas auguran un batacazo en las pretensiones de la cuadrilla de Puigdemont, discípulos del defenestrado Artur Mas.

Así que la carta que han escrito lleva por nombre independencia, pero han olvidado poner en las anotaciones que, a ser posible, lo cumplan dentro de la legalidad constitucional, lo que implica irremediablemente una reforma con el acuerdo de dos tercios de los diputados, entre los que solo contemplarían el voto favorable Podemos y los partidos minoritarios. Pero ya sabemos que los fundamentos del independentismo son la mentira y el desafío, como el del populismo. Esta vez serán los niños, o más bien los padres, quienes decidirán si contribuyen a politizar una fecha clave dentro de nuestra cultura. Allí acudirán Melchor, Gaspar y Baltasar para darse un baño de masas... O de esteladas, quién sabe.

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