Columnismo

Surco de letras

Justicia salarial

21.11.2017 @toniiasenjo 2 minutos

El pasado domingo hubo una histórica manifestación a la que acudieron tanto la Policía Nacional como la Guardia Civil para exigir la equiparación salarial con otros cuerpos de seguridad autonómicos. Casi 30 años de protestas han despertado la indignación de quienes siempre dan la cara cuando nadie se atreve a mover un solo dedo para defender los intereses generales. Ya se demostró con el referéndum ilegal en Cataluña, cuando los Mossos se alinearon con los golpistas y obviaron las órdenes judiciales. Ahí estaban policías y guardias civiles, en minoría, evitando la entrada en los colegios frente a quienes en masa se disponían a saltarse la ley a cualquier precio.

Es inadmisible que un mosso cobre entre 400 y 1000 euros más que un agente del Estado cada mes, incluso asumiendo menos competencias y, por ende, menos responsabilidad. ¿Por qué un gobierno autonómico sí tiene capacidad para hacer frente a ese pago? Porque la democracia y las minorías han funcionado como vías de financiación para los nacionalismos. Sucedió con la era Pujol y aún se mantiene con el PNV como muleta para la aprobación de los presupuestos en la actual legislatura. Es peculiar que de ninguna manera apoyara la investidura de Rajoy, pero acabe favorecido cuando se trata de acordar el reparto de la caja.

Hay capacidad para igualar el salario entre cuerpos, pero hace falta voluntad política, que hasta el momento no ha pasado de alguna declaración o de las promesas que se olvidan tras las elecciones. Y esa iniciativa pasa por empezar a asumir que la delegación de poder en los distintos ejecutivos autonómicos es un sinsentido que deriva en disparidades no solo en educación, también en financiación y seguridad. Nadie se atreve a modificar el cupo vasco porque en definitiva es la razón que mantiene en silencio al nacionalismo, y hemos tenido que esperar a la consumación de un golpe de Estado fallido para cerrar el grifo en Cataluña.

Solo basta con priorizar, centralizar poderes y reconocer que la Guardia Civil y la Policía Nacional siempre responden. Si España es uno de los países más seguros del mundo se lo debe a sus fuerzas de seguridad, que no entienden de colores cuando de defender a la nación se trata. Somos pioneros en la lucha contra el terrorismo y ETA claudicó porque solo ellos pudieron derrotarles. No pierdan más el tiempo, es de sentido común igualar los salarios.

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