Columnismo

Surco de letras

La aventura de la decimotercera

29.05.2018 @toniiasenjo 2 minutos

La historia es imprevisible, salvo si un ser forma parte del madridismo y el reto consiste en agrandar la leyenda del imperio europeo. Cuestión de tiempo, porque el estilo no se discute. Llámenlo como quieran, pero nunca dejen de escribir la historia del fútbol sin el rey de copas, siempre vuelve cual peregrino que acude a Santiago. Mayo está abocado a concluir en el Paseo de la Castellana. Por tanto, era una cita de obligada presencia, una reunión de Estado para festejar que Chamartín dejó su impronta en Kiev.
El madridismo también es aventurarse un domingo de primavera para cruzar media España y postrarse ante el templo de la gloria para contemplar que un escudo, reluciente y radiante, permanece encaramado al hormigón del Santiago Bernabéu y escribe los libros del deporte con caligrafía propia. Porque 1.000 kilómetros en apenas unas horas son un millar de razones para lanzarse a la carretera sin la certeza de acceder a la celebración de la decimotercera, pero con una fe insaciable para vitorear al gobernador del continente. Y congelar en la retina aquel momento en que los Sagrados Corazones ponían voz al mundo para aupar al Madrid a los más alto de la capital.
No hay una paz más inmensa que sentarse a apreciar de la mano los pequeños detalles de un estadio completamente vacío, donde el fútbol mundial rinde pleitesía al club más laureado. Es el rugido del Santiago Bernabéu, las bufandas ondeando al viento y 80.000 gargantas al grito de un himno. Cómo no quererte, si el único límite de la historia es tu propio récord, si me regalaste el acceso a la celebración de la decimotercera y aún sigo preguntándome cómo fue posible, qué astros se alinearon. Si fuiste motivo de desvelo, si me hiciste desafiar a las condiciones más elementales del sentido común.
Cómo no ser madridista, si me levantaste del asiento para desgañitarme con cada gol, si me has hecho partícipe del dúo más vikingo que hoy trata de volver en el tiempo para levantar de nuevo la Champions. Cómo no pasear tu nombre por cada rincón de España, si eres causante de los sueños más inverosímiles para después convertirlos en una realidad solo al alcance de tu propia historia. Cómo no quererte, si eres campeón de Europa una y otra vez.

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