Columnismo

Surco de letras

La pataleta del Barça

10.01.2017 @toniiasenjo 2 minutos

Los árbitros, el colectivo que siempre juega a domicilio como explicó ayer de forma brillante Pablo Merino, son en esta ocasión el blanco del Barça. Dos actuaciones discutibles en menos de una semana han suscitado las críticas del equipo culé con Gerard Piqué como portavoz. Nadie duda de que se trata de una figura autorizada en el vestuario para dar la cara y así se demuestra cuando hay situaciones complejas. Así que finalizó el encuentro contra el Villarreal, que estrenaba nombre de estadio, y el conjunto azulgrana se había dejado dos puntos trascendentales en la lucha por el campeonato liguero.

Se dispuso a enfilar el túnel de vestuarios con paso firme, mirada fija, inequívoca, directa y desafiante. El blanco estaba en el palco, ese lugar en que políticos y altos cargos se codean para la foto que queda para la intrahistoria. “¿Lo has visto?”, espetó Piqué a Tebas, presidente de la LFP. Este sonrió y se limitó a dejar que pasara el momento. Pero llegó la zona mixta, espacio propicio para despotricar contra la diana de turno, casi siempre reflejada en el colectivo arbitral, y el central del Barça esperó su turno. “Dos manos claras, me reafirmo en lo que dije”, aseguró malhumorado.

Y no le faltaba razón, hubo dos manos innegables: la de Bruno Soriano, más propia de parada para la hemeroteca; y otra de Mascherano, al más puro estilo de portero de balonmano. Que los árbitros han perjudicado al Barça en los dos últimos partidos es innegable, pero atribuir los malos resultados a ello no es más que un paño caliente para evitar la autocrítica. No quedan demasiado lejos Stanford Bridge, Anoeta… O el puñetazo al aire de Luis Suárez que llevaba como destino la cabeza del portero Sergio Asenjo. Así, como ejemplos que me vienen, sin detenerme mucho en la recámara.

Por tanto, plantón a la UEFA como protesta. Estilo Mourinho, para seguir haciendo amigos. Pero ojo, a esto contribuyen también quienes deciden que los árbitros permanezcan impasibles, prohibiéndoles hablar ante los medios de comunicación y evitando cualquier tipo de comparecencia pública. Entretanto, continuarán estando en el ojo del huracán mientras futbolistas, periodistas y aficionados se ceban buscando su cabeza como mal menor. Siempre quedará la zona mixta para liquidar la neutralidad, para buscar en casa ajena la causa del problema, aunque la solución permanezca intacta en casa.

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