Columnismo

Surco de letras

Otra vez José Manuel

06.09.2016 @toniiasenjo 2 minutos

Hablar del PP en estos días me lleva inevitablemente a establecer un paralelismo con la reflexión de Otto von Bismarck, el fundador del Estado alemán moderno, en la que afirmaba que España era la nación más fuerte porque a pesar de intentar autodestruirse, nunca lo ha conseguido. Cuatro años de quimera, el partido en los tribunales y la dirección nacional en entredicho no han sido suficientes para evitar las conductas reprochables. Tras el fracaso de Mariano Rajoy en la investidura, el Gobierno propuso a José Manuel Soria, exministro de industria y energía, como candidato a ocupar un alto cargo del Banco Mundial.

Pero no contentos con el disparate, y desatendiendo a los compromisos que se habían firmado con Ciudadanos, el ministro de economía y el presidente del Gobierno justifican este despropósito alegando que “ya no está en política”. Bendito descubrimiento. Un tipo que ha incumplido con la ejemplaridad pública y ha abandonado su cargo por aparecer en los papeles de Panamá no puede ocupar un sillón de tal relevancia, con un sueldo mensual desmesurado. No se trata de atender al currículum ya que probablemente cuente con méritos académicos y profesionales, sino de castigar un comportamiento muy poco ético.

No sé, no sabemos, qué necesitan Rajoy y los suyos para afrontar la obligación de regeneración democrática que exige el tiempo actual. Luis de Guindos dará (insuficientes, aunque necesarias) explicaciones al Parlamento, lo cual puede convertirse en un verdadero desolladero puesto que no hay razonamiento alguno que excuse el enésimo suicidio del ejecutivo. Además, teniendo en cuenta la situación de bloqueo, hay que ser ingenuo para dar fundamento al empedernido Sánchez y su irracionalidad. Regeneración, sí, pero con más hechos y menos firmas.

Es lógico que un posible socio reformista desconfíe cuando a la primera de cambio se está quebrantando uno de los ejes elementales del pacto de investidura. Hacía referencia al principio a un paralelismo del PP con España. La derecha se autodestruye y, por el momento, resiste. No me quiero imaginar qué pasaría si algún día decidiera atender al mandato ciudadano y evitara escándalos que obliguen a buscar el voto del miedo en la campaña electoral. Desde luego, ha quedado claro que José Manuel Soria no es una herramienta útil para ello y la lógica marianista, el control de los tiempos, no siempre funciona. A base de golpes, quién sabe, igual despiertan.

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