Columnismo

Surco de letras

Prescindible

30.08.2016 @toniiasenjo 2 minutos

Nada ha cambiado, este podría ser el resumen más certero desde que conociéramos los resultados de las elecciones en diciembre. Es cierto que junio trajo consigo la consolidación del PP como primera fuerza con un considerable aumento de escaños y ratificó la tendencia a la baja del PSOE, pero lo importante y lo sustancial, la formación de gobierno, continúa en bloqueo. Ni la condición estadista de Rivera ni los 170 votos favorables que va a cosechar Rajoy en la sesión de investidura han hecho cambiar la postura del joven Sánchez, que espera ansioso este día para devolverle la jugada a Mariano.

Todas las esperanzas de evitar las urnas se diluyen como un polvorín cuando Pedro considera innecesaria una reunión con el líder popular, presidente en funciones. Igual no se ha enterado de que las dos bofetadas consecutivas que le propinaron en las votaciones constatan que el único prescindible es él. Además, es curioso que vaya a votar en contra de las mismas medidas que en su día acordó con Rivera, como también es contradictorio que Rajoy haya firmado algunas de las que rechazó en marzo. Pero hay una diferencia fundamental: el PP había ganado las elecciones con un millón y medio de votos de diferencia sobre el PSOE.

Y no hay otra alternativa que no pase por la abstención de los socialistas porque supondría condicionar un ejecutivo a las ocurrencias de los secesionistas y, con ello, finiquitar la unidad de España. Resulta difícil comprender cómo es posible articular una mayoría con los afines que no comprometa la base del Estado de Derecho. Sánchez carece de credibilidad cuando apuesta por subordinar un hipotético Gobierno a los partidos nacionalistas que distan tanto de aquellos con los que pactó Aznar, aunque encaja con esa plática ambigua y confusa que mantiene al PSOE de perfil en los asuntos de Estado, una razón más para prescindir del secretario socialista.

Pedro lo tenía tremendamente fácil para responsabilizar a Rajoy de una repetición de comicios, o al menos para compartir culpabilidad. Hubiera bastado con sentarse a negociar cualquiera de las medidas sociales que llevaba en su programa y que suponían un incremento desorbitado del gasto público, pues hubiera contado con un no rotundo del presidente. No sé si Pedro, “El Prescindible”, pretende una investidura in extremis de Mariano para seguir perdiendo el tiempo; igual un tercer mamporro le es suficiente para entender el mensaje de los ciudadanos.

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