Columnismo

Surco de letras

Sin identidad

16.08.2016 @toniiasenjo 2 minutos

La irresponsabilidad ha querido que los políticos tengan que aplicarse en agosto, el mes de las vacaciones. Pero más allá de las cartas abiertas, las declaraciones a los medios y las felicitaciones protocolarias a los medallistas olímpicos, la única evidencia es que hay un acercamiento entre PP y C´s en la ya manida escalada hacia la investidura. Algo que de momento no cambia la base del problema: la indisposición del Partido Socialista para negociar. Sánchez anda de vacaciones (tiene buen gusto para elegir destino) y no parece tener mayor preocupación que la de ajustarse bien la gorra y lucir torso en las maravillosas playas de Almería.

Se instaló en el “no” tras las elecciones de diciembre y lo ha prolongado hasta ahora a pesar de la división interna que ha generado. Quizás ha entendido que el encargo de Felipe VI supone eludir la tarea de formar gobierno porque no es él, para su frustración, el elegido. Es preocupante que deje de tener presencia en los grandes retos a los que debe enfrentarse España en el futuro más inmediato, como también es alarmante la pérdida de identidad que viene sufriendo su partido; probablemente por la dinámica que se ha implantado desde la llegada de Pedro.

Lo es en Cataluña, donde Pere Navarro, ex líder autonómico, defendió el derecho a decidir y Mikel Iceta ha contribuido torpemente a insertar a los socialistas en una espiral embarullada y muy poco transparente, que cuestiona el principio de unidad nacional. También hay un vacío llamativo en Baleares, pues el gobierno progresista ha iniciado una persecución contra el castellano y los toros, consumando así una postura radical y absurda para distinguirse de los símbolos nacionales. Y qué decir en el País Vasco, lugar en el que Otegi, sin reprobación alguna de los socialistas, presentará su candidatura, burlando el Estado de Derecho y la condena de inhabilitación para cargo público que pesa sobre su persona.

Y en esa ausencia de valores constitucionales, la dirección nacional ha optado por guardar silencio porque lamentablemente continúan en busca del crédito perdido. Entretanto, la infanta Elena camina envuelta en un lío por acudir a una corrida de toros con su hija, lo que presuntamente vulnera la ley que impide la entrada a menores (otra bobada del gobierno balear). Me quedo con la verónica que dieron más de medio centenar de pequeños -a estos no hay quien les obstaculice su sueño- en la Malagueta a pesar de la impericia de los que pretenden, con pasividad y a cambio de un puñado de apoyos, eliminar de un plumazo los preceptos constitucionales.

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