Columnismo

Surco de letras

Todo sigue igual

14.02.2017 @toniiasenjo 2 minutos

El fin de semana ha estado marcado por los congreso del PP y Podemos, aunque la perspectiva era bien distinta. Los populares acudieron a la cita con una única candidatura encabezada por Mariano Rajoy que despejó cualquier atisbo de puja interna, lo cual supuso que el debate se centrara en la definición de la identidad del partido. La idea de fondo no era otra que mostrar un importante respaldo al presidente del Gobierno que sosegara al sector crítico que capitaneó Aznar con su renuncia al cargo honorífico. Un 95 por ciento de apoyo y problema resuelto, aunque evidentemente no refleja a quienes abogan por una renovación de la dirección.

La estrategia del silencio continúa siendo eficaz, se ha demostrado que no es necesario alborotar a las masas para obtener resultados favorables. Pero no nos olvidemos, no hay mayoría absoluta y la actividad de Rajoy la centrará la acción de Gobierno porque los presupuestos aún son tarea pendiente y no puede aprobar ni una sola medida sin alcanzar acuerdos. Era una buena oportunidad para fijar nuevos rostros y preparar la sucesión a pesar de que el liderazgo no está deteriorado, pero la gestión es prioritaria en esta situación de incertidumbre y requiere una dedicación exclusiva que lógicamente deja bajo mínimos la dirección del partido. Además, se rechazó la limitación de mandato por lo que todo hace presagiar que la retirada se va a alargar y en caso de nuevas elecciones no habrá nuevo candidato, sobre todo porque se mantiene como preferencia.

En Podemos la expectativa superó la realidad. Pablo Iglesias le ganó la partida a Errejón sin demasiados apuros. Fue más la voluntad de los medios por aupar a Íñigo que la opinión expresada en la asamblea. Pero Vistalegre II sí fue espectáculo. La oración de las ponencias pareció un sermón y una bronca al bando contrario, alguno se concedió el turno de palabra como el que interrumpe en la plaza del pueblo y algún otro aprovechó su intervención para abroncar a Echenique y resaltar las deficiencias de la Comisión de Garantías: ¡85.000 casos sin resolver!

Ya saben, es el modus operandi de la extrema izquierda. Ahora veremos hasta donde llega la purga, si Errejón dimite o aguanta como sumiso de Iglesias. El ala más radical ha ganado, lo que anticipa que Podemos se mantendrá como látigo de las instituciones y alejado de la aprobación de propuestas en el Parlamento. Nada ha cambiado, continúa el sigiloso e indefinido mando de Rajoy y la capacidad de movilización de Iglesias.

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