Columnismo

Surco de letras

Un sueño peligroso

17.02.2016 @toniiasenjo 3 minutos

Dos meses sin gobierno, el Ibex 35 ya ha caído más de once puntos y las previsiones de mejora de crecimiento serán probablemente modificadas porque la situación de incertidumbre no contribuye a poder afianzarlas. Estas son las consecuencias de ignorar la voluntad de los ciudadanos expresada mediante el voto el pasado 20-D, como marca nuestro sistema democrático. La irresponsabilidad se ha apoderado de nuestros representantes. El período de negociaciones ha tomado una dimensión personal, con los líderes de las principales fuerzas enfrentados y olvidados de lo mucho que se juega nuestro país, tan golpeado en los últimos años por la crisis económica.

Los resultados de las elecciones no invitaron al optimismo, ni mucho menos. Se abrió una nueva etapa de diálogo cuyos ejes serían la lucha contra la corrupción y, principalmente, la continuidad en la creación de empleo. Rajoy tenía la obligación de buscar apoyos, una batalla perdida desde la misma noche electoral. A Sánchez le cambiaron la hoja de ruta; el primer paso era provocar el fracaso del PP en el debate de investidura, luego llegaría su momento. Y así estamos: con un PSOE dividido en su dirección y su militancia, Rivera que parece acercarse al sol que más calienta e Iglesias (más allá de la ofensa en forma de pacto que le propuso al secretario general de los socialistas) sigue empeñado en ocupar el primer plano de la televisión.

Invito al compromiso, a hablar de políticas, no de sillones. Esa es la cuestión. Este período, hasta el momento, ha sido una guerra de despachos. España necesita una clase política a la altura de las circunstancias, que tenga capacidad para marcar un horizonte en todos los aspectos cuyas reformas sean consensuadas. La solución no es un frente anti-PP, fundamentalmente porque cuenta con una amplia mayoría en el Senado y tiene potestad para bloquear cualquier movimiento de un hipotético Gobierno. Ha quedado demostrado que para Pedro Sánchez todo vale. Primero vetó a siete millones de votos y ahora pretende que esos mismos que fueron ninguneados tengan la cortesía de escucharle.

La política es interesada y puede reconciliar a los mayores enemigos. Hace tan solo unos meses lo que para el líder socialista era “populismo” y “un camino hacia la Venezuela de Chávez”, y para Iglesias “casta”; ahora conforma la mejor pareja de baile, con los mejores pasos y la mejor música. Un pacto de perdedores, sí, amparado por la ley, ese es el cambio que busca la izquierda socialdemócrata junto a los radicales. Los españoles están a la espera de que cuenten qué mejoras proponen, pues hasta el momento no conocemos nada que se salga de derogar todo lo que lleva el sello de la derecha. Error. Para más inri, el escándalo de Valencia supone un obstáculo, por si había pocos, en cualquier acercamiento para acuerdos. No se puede tolerar, ya son demasiadas tomaduras de pelo y la gente no está dispuesta a seguir colaborando en esta mentira maquillada y desprestigiada por méritos propios: política. ¿Cómo es posible que Rita Barberá siga aforada? El centro-derecha es necesario para la democracia, como lo es la socialdemocracia, pero incitan a dejar de serlo cuando estafan a los ciudadanos.

El panorama está más oscuro que nunca y me temo que, a pesar de lo que dicen las encuestas, se aproximan nuevas elecciones; si bien Sánchez está dispuesto a negociar la unidad de España, así como los disparates económicos de Podemos. Señores, entérense, nuestro país no puede asumir el gasto social y el paraíso de colores que Pablo Iglesias vendió a sus votantes. Fue en una entrevista con Pepa Bueno cuando el líder socialista pidió que le dejara soñar con ser presidente, y eso espero, que sea un sueño en lugar de una realidad. La nación está muy por encima de los intereses personales y las estrategias oportunistas.

Etiquetas, , , , , , , ,
Artículo anterior Artículo siguiente