Columnismo

Surco de letras

Vender el cambio

11.05.2016 @toniiasenjo 2 minutos

La consecuencia del fracaso desarrollado durante cuatro largos por los líderes de las principales fuerzas políticas se traduce en nuevas elecciones, que se pueden considerar un mal menor si tenemos en cuenta el limitado ramillete de soluciones que había. El mensaje de diálogo nunca fue recogido por nuestros representantes, quizás porque nunca ha sido necesario a lo largo de nuestra democracia, igual porque el consenso requiere ceder y los candidatos no tienen capacidad de mirar más allá de personalismos y diferencias que se extralimitan de la política, qué se yo.

Habrá nuevos comicios y el cambio -ese término que tanto gusta a Sánchez y compañía- no será sustancial a menos que el escrutinio contradiga a las encuestas. Entretanto, Rajoy ha lanzado el primer mensaje en clave de campaña desde Moncloa generando una gran polémica no exenta de debate; el PSOE prepara una campaña de prevención con el sorpasso al acecho; Rivera sigue a lo suyo, un discurso moderado y en ocasiones confuso, pero en los pronósticos sale favorecido; y Podemos está inmerso en el matrimonio con IU, que simplemente ha quedado en la opacidad por no saber canalizar el descontento con los partidos tradicionales.

Lejos de asumir el descalabro, la teatralidad toma protagonismo en esta escena tan lamentable y degradada de la democracia. Pablo Iglesias ya reparte carteras y ministerios, ofrece vicepresidencias, cargo que él mismo se autoproclamó y borró posteriormente. Aquí no se habla de medidas ni de acuerdos, importa el despacho y el café caliente de cada mañana. Y ahí tienen a Sánchez, en su dilatado sueño de ser presidente, en brazos de la izquierda radical. No se descuiden, la faraona Díaz no tardará demasiado en disputar la secretaría general. Sería la cura de un PSOE que se ha dejado llevar por la venda de su líder hacia la más absoluta obsolescencia. Al líder socialista no le queda otra que vender el cambio, como si 90 decepcionantes escaños fueran el mejor aval para ello, también para su supervivencia política.

Llegará la noche del 26-J y Sánchez se lanzará a los medios pregonando un resultado histórico e interpretará que los ciudadanos piden “cambio” tras haber perdido nuevamente las elecciones. Iglesias propondrá un pacto a la valenciana, Rajoy a la alemana y Rivera apelará a la moderación. En definitiva, cuatro meses más con el sentido de la interpretación equivocado, la izquierda enfrentada en ruedas de prensa y la derecha sin apoyos suficientes. ¿Elecciones en diciembre?

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