Columnismo

Surco de letras

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27.12.2016 @toniiasenjo 2 minutos

Lo vi correr, como si algo le apresurara a acudir a aquella puerta. No recuerdo ninguna palabra pronunciable, solo una larga carrera por un pasillo largo y estrecho. Gritó y por momentos creí que no era un tipo de corta edad, pero rápidamente le perdí la pista. Supe su destino, pero la compostura me obligó a permanecer inmóvil y esbocé una sonrisa cómplice. Repentinamente observé el perímetro de la mesa y comprobé que todos compartíamos una idea que nadie se atrevió a contar. Lo cierto es que el alboroto ya era una realidad, un estado repetido año tras año con sujetos diferentes.

La noche transcurrió entre palmas, bromas malintencionadas y una pelea constante con la calma. Y allí estaba él, inquieto, de un lado para otro e impaciente por corretear hacia la calle. Murmuró varias veces, supongo que extrañado por aquella reunión que escapaba de su comprensión, pero su única queja fue el agobio de ser requerido por quienes estábamos allí presentes. Debió pensar que en cualquiera de aquellas llamadas encontraría algo más que el entretenimiento de los demás o incluso algo que le aclarara el porqué de semejante´congregación. Y lamentablemente pasa, pues esperamos demasiado y condicionamos la comida familiar al calendario.

Volvió con su regalo, aturdido por el nerviosismo y sorprendido por el respeto que le causaron dos imponentes golpes en la puerta. Fue como volver a la infancia, entender que algún día hicimos su trayecto sin saber qué depararía el destino a pesar de que siempre hubo un final feliz. Que somos cómplices de la ilusión de estas fechas y que la magia tampoco tendría sentido sin los más pequeños. Y terminaremos siendo ceniza, o alimento, porque es el ciclo de la vida: pasamos de ser soñadores a que en algún momento del futuro tengamos que formar parte del sueño y del recuerdo. Brindemos por que podamos escuchar durante mucho tiempo los gritos, presenciemos el camino hacia los deseos y podamos seguir congratulándonos de que el privilegio es mantener la magia en perspectivas, aunque a veces se encuentre en un mensaje. Feliz Navidad.

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