Columnismo

Surco de letras

¿Y si la derecha acude a Le Pen?

25.04.2017 @toniiasenjo 2 minutos

Francia aguanta el tipo, pero titubea ante el tifón Le Pen. La jornada del domingo deparó unos resultados históricos para el Frente Nacional que le permitirán disputar en la segunda vuelta el Elíseo a Macron, quien fuera ministro de Economía bajo el mandato de Hollande durante dos años. El candidato centrista no tiene más experiencia que la mencionada, pero lo cierto es que ha conseguido apartar a socialistas y conservadores por primera vez, algo que explica el deterioro que padecen los partidos tradicionales.

Fillon fracasó porque su objetivo era estar por encima del 20% para pelear en un segundo intento. Pero tras una campaña en la que ha estado perseguido continuamente por la sombra de la corrupción, obtener casi la quinta parte de los votos no es ni mucho menos un resultado catastrófico. El punto negativo se lo llevó Hamon, que desplomó al Partido Socialista hasta el 6% del electorado y que refleja nuevamente la crisis de identidad que atraviesa la socialdemocracia europea. Francia es un país dividido principalmente porque los últimos atentados terroristas y la caducidad del establishment han trasladado al ámbito social un hastío que se expresa de dos formas muy distintas, como las realidades que representan los aspirantes centrista y ultraderechista.

Muchos medios ya finiquitan las posibilidades de Marie Le Pen ante e Macron. Pero hay algo evidente y común en los populismos: se nutren del desencanto. Y en Francia los hay a derecha e izquierda. Hollande y Fillon ya han pedido el voto para el exministrro de Economía, sin embargo pueden darse algunas variables que puedan decantar la balanza hacia la extrema derecha. Históricamente, y España es un buen ejemplo, la decepción en la izquierda suele traducirse en abstención y división, mientras que la derecha acostumbra a mantenerse compacta.

Es posible y no tan descabellado que buena parte de la extrema izquierda francesa se abstenga puesto que Macron representa una escisión liberal del Partido Socialista, lo que complicaría su ascenso. La llave dependerá de la derecha de Fillon, pues si el ala tradicional radicaliza su apoyo hacia Le Pen estaríamos hablando de opciones más que factibles para el Frente Nacional y su proyecto rupturista. Vender la piel del oso antes de cazarlo a veces consuma una deuda eterna y ya hemos tenido algún sobresalto con la demoscopia en Reino Unido, Estados Unidos y España. Por tanto, Europa respira todavía pero el sistema aún no está apuntalado.

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