Columnismo

The Oscar goes to... Málaga

01.03.2016 @laurameri25 3 minutos

Domingo al mediodía. Un sol espléndido ilumina el centro de nuestra ciudad. Todos los comercios están cerrados pero calle Larios está abarrotada. Un turista quiere inmortalizar la caída del agua en la fuente de la Constitución. Voy callejeando y la cantidad de personas aumenta, estamos aún en febrero pero ya huele a primavera en las terrazas de los bares, en el calor del sol, en la luz… Quizás Málaga vive siempre en esta estación.

He quedado a comer con una amiga. Habíamos escuchado algo sobre un concierto solidario que organizaba la Bodega El Pimpi, puede ser un buen día para visitar el centro. Llegamos a calle Alcazabilla. Una orquesta toca canciones tradicionales mientras la gente se para a bailar y los comensales de los restaurantes contiguos disfrutan del ambiente. No falta el vino dulce y el pescaito frito, una de nuestras joyas gastronómicas. Frente al teatro romano hay un escenario por el que está previsto que pasen durante el día varios artistas y grupos malagueños. Una veintena de stands rodean un tramo de la calle, cada ONG muestra su labor a aquel que se acerca y pide la colaboración de los ciudadanos. Los niños corretean alrededor acompañados del grupo de animación.

Una multitud permanente acompaña las actuaciones que se suceden durante todo el día. Los turistas, siempre curiosos, no dudan en unirse a la fiesta contagiándose de la gente del sur, esos que salen a la calle y organizan una fiesta en cualquier momento y en cualquier lugar. Sin embargo, hoy no es cualquier día. Hoy es el día de Andalucía y el lugar, si me lo permiten, es espectacular, Málaga.

En el otro extremo del planeta, el lujo y la élite cinematográfica están preparándose para desfilar por la alfombra roja. Los artistas se citan en los Óscar para premiar lo mejor del séptimo arte. ¡Cuánto glamour, cuánta expectación! Mientras tanto yo sigo bajo ese pequeño escenario dejándome sorprender por aquellos cantantes, antes desconocidos para mí. Aquí no hay vestidos de diseñador, ni trajes de esmoquin, ni posados. Solo arte sencillo y natural, sin más.

Cae la noche y se encienden las luces de la Alcazaba. Virginia Elósegui termina de llenar de magia ese paisaje idílico con una voz dulce y unas letras que nos envuelven. *El broche final lo pone el espectacular directo de los “Tarifa Plana”, un grupo de jóvenes malagueños que escala poco a poco en el mundo de las bandas musicales; su carisma y energía no sólo llena el escenario sino toda la ciudad.

El arte es creación, es ilusión por hacer disfrutar y por enseñar lo que te gusta y sabes hacer, y de eso, señores, nosotros “los boquerones”, tenemos mucho. Me alegra haberlo recordado en este día tan especial para Andalucía. Aquel día descubrí que Málaga vale más que un Óscar.

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