Columnismo

Una fiesta con 858 ausencias

08.04.2017 @saxofonator 2 minutos

La Semana Santa ha llegado este año a una velocidad proporcionalmente inversa a la que suele llevarse el paso de procesión. Mañana, Domingo de Ramos, cientos de localidades darán comienzo a las fiestas. Hoy, sin embargo, en Bayona ya se va a celebrar una procesión en la que no se vestirá ningún santo, pero sí se coronará injustamente a algún que otro inocente.

El desarme de ETA es, sin duda, una gran noticia. Se ha anunciado, además, que a raíz de lo que ocurra hoy el grupo comenzará su disolución. No obstante, el cariz festivo que se le ha dado al acto de la entrega de armas, algo así como una redención purificadora “sin vencedores ni vencidos”, es una falta de respeto hacia las víctimas del terrorismo y hacia la memoria histórica a la que tanto se abrazan hoy en día ciertos sectores.

ETA entregará, con la operación que comienza hoy, unas decenas de armas de mano y dos toneladas y media de explosivos. No devolverá las 858 vidas que se ha llevado por delante. No brindará información con esas armas (ya que no entregará todas) de los 297 fallecidos que siguen sin verdugo identificado. No sanará a los centenares de tullidos por las bombas lapa de sus vehículos. No traerá los 51 años de calma que ha robado al pueblo vasco. 51 años de lucha y no de guerra, porque en las guerras participan activamente los dos bandos.

ETA sí conseguirá a partir de hoy abandonar las armas de fuego para tratar de subirse a la política, una vez más. Como tenemos un Gobierno y una oposición que no ha querido nunca saber la verdad y buscar justicia entre pistoleros, lo de hoy será definitiva y efectivamente una fiesta. Solo el Partido Popular, que no está ni invitado, se ha negado a acudir. Hasta los socialistas vascos acudirán a la romería abertzale. En el acto estarán presentes múltiples políticos que no han condenado ni en una ocasión la actividad etarra. Se hacen llamar ahora “artesanos de la paz”. Arnaldo Otegi, además, ha calificado la situación como “un final ordenado de la violencia”. Y tan ordenado: desde hoy, los presos estarán cada vez más cerca, mientras los muertos cada vez más lejos.

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