Columnismo

Vidas cotidianas

Aquel presunto machismo

30.09.2016 3 minutos

Lástima que los que vieron a nuestros jugadores como machistas cuando nombraron a una mujer como capitana, hoy no quieran disculparse tras comprobar que, precisamente, con una fémina como directora, España ha vuelto al grupo Mundial de la Copa Davis. ¿Dónde están las voces de entonces? Esas que tachaban a técnicos como Toni Nadal de machista cuando, al igual que su pupilo y el resto de compañeros, cuestionaban la designación  por su capacidad, no por su sexo. Por cierto, les recuerdo que la extenista de la que hablamos se llama Gala León, muy respetable, pero no creo que tuviera méritos suficientes para dirigirlos, de hecho tan sólo ganó un torneo de la WTA en su carrera profesional. ¿Qué podría aportarles a tenistas con el curriculum de los nuestros?

Conchita Martínez ha sido medallista olímpica, ganadora de un Grand Slam y de una treintena de torneos, además de campeona de la Copa Federación  en cinco ocasiones. ¿Se ha oído a Ferrer o Nadal levantar polémica cuando la nombraron?  Es muy fácil refugiarse en este debate, por supuesto que hay que luchar contra esa lacra, pero en su justa medida. La demagogia y el victimismo no deberían desviar la atención de las mujeres que realmente sufren por el machismo que aún impera en nuestra sociedad.

De igual forma ocurre con la xenofobia, la homofobia y, sobre todo, con el racismo. Hay que luchar contra estas inmoralidades que acechan nuestra sociedad pero sin caer en lo fácil, antes de posicionarse a favor del débil debemos entrar en los detalles. La presunción de inocencia debe continuar como hasta ahora, como uno de los pilares básicos de nuestro modelo.

La otra mañana me contaba un amigo la anécdota de su vecino. Desde que comenzó la temporada de fútbol había estado acompañando a sus hijos a los entrenamientos del equipo del pueblo y, tras el segundo partido de liga, abroncó al entrenador porque no salían de titulares. La razón, según él, era una: por su color.

Había olvidado comentar a los lectores que este señor es un alto cargo de una empresa y, sobre todo, que es de raza negra. Estaba cegado por el subjetivismo paternal, pero sobre todo por ese victimismo que impide ver las cosas con claridad. Había disfrazado de discriminación racial un simple berrinche por no ver incluido a sus hijos en el equipo inicial.

Este amigo me aseguraba que esos niños, por ahora, no tenían cabida entre los mejores, simplemente porque había otros que los superaban, así de simple. Además, desde siempre han estado integrados en el pueblo y, por supuesto, en el grupo. En el deporte base, de lo que se trata es fomentar las ideas de compañerismo, colectivismo y amistad. A veces es difícil conseguirlo, y si los progenitores no ayudan, más aún.

Quizá sea un artículo políticamente incorrecto pero, a veces, el cuerpo te pide escribir sobre los que se aprovechan del esfuerzo de los demás, convirtiéndose en demagogos de su propia lucha. Así que prefiero terminar con el aspecto deportivo. Enhorabuena al equipo español y a la capitana, que ha sido capaz de unir de nuevo a estos enormes jugadores y conseguir que se olvide el tema extradeportivo. El próximo año lucharemos por la Ensaladera. 

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