Columnismo

Vidas cotidianas

Campeones gracias a todos

06.04.2017 2 minutos

Pasan los años y no me arrepiento,
de verde he pintado mi vida

Tu Bandera, de Pablo López.

Por fin conseguimos el segundo título europeo después de años de sequía. Algunos, los más pesimistas, comentan que ha sido la Eurocup, la segunda competición europea, que además ha estado desvirtuada por la no participación de equipos de países como Francia o Italia. Siempre ha habido personas que no saben apreciar lo que tienen.

Otros, los realistas, saben que un título es un título y, por supuesto, no podemos compararlo a la Euroliga, pero hay 15 clubes que han participado en ella y no la conseguirán, sin embargo, Unicaja, nuestro equipo, ha conquistado la 7DAYS EuroCup con 20 clubs en liza.

Han tenido que trascurrir cuatro temporadas para que Joan Plaza gane su primer título en Málaga. Lo tiene merecido. Aún más sus jugadores, sobre todo ellos. También la afición, que ha ayudado como en los mejores momentos a llevar en volandas a su equipo en el Carpena y a enviar buenas vibraciones en canchas ajenas.

Algunos piensan que ayudó la descalificación de Omic o el canguelo de los valencianos. Plaza querrá creer que ha sido gracias a sus tácticas, a su equipo técnico, a toda su plantilla Quizá. Por supuesto. Pero debería saber, como buen novelista y literato, que a todos nos gusta fantasear y que todos hemos contribuido con las supersticiones de unos cuantos y las manías de otros.

Que sepa nuestro entrenador que si mi hermano no hubiera recuperado su camiseta conmemorativa de la Final Four de Atenas, si mis compañeras alhaurinas no hubieran cantado el himno justo antes de los partidos, si Los Mihitas no hubieran encabezado la afición verde, si mis amigos Ilde y Ángela no hubieran conseguido el balón firmado por toda la plantilla antes de la final, si Jesús no se hubiera colocado la barba que nos regalaron en el partido del Lokomotiv y, sobre todo, si yo no me hubiera puesto mi pulsera que mi hija me trajo de Copenhague, seguro que entonces no hubiéramos cantado victoria.

El pin de la Euroliga, la camiseta desgastada de la Copa Korac, el reloj que nos regalaron hace unos años al sacar el abono, la bufanda deshilachada de la liga. Amuletos de una parte de los aficionados,  rituales de los propios jugadores, costumbres para atraer la buena suerte. La conjunción de los astros en definitiva.

¿Habrá ayudado la superstición? ¿Quién sabe? Nos gusta creer que sí. Es una tendencia ilusoria difícil de erradicar. Pero lo que nadie nos puede birlar es la alegría que nos ha dado Unicaja. Como dice Pablo López en el himno, de verde hemos pintado nuestra vida. Disfrutemos del momento.

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