Cultura y sociedad

Afrojuice 195, la energía de los herederos a la corona

Su poderío está en su capacidad de fluir entre distintos géneros como si la separación entre ellos nunca hubiera existido

13.10.2018 @dpelagu 3 minutos

Cuando termina un concierto de Afrojuice, Taylor Chris se te acerca y te ofrece una lata de Freeway. "¿Qué tal, cómo ha estado eso?", te pregunta. "Oye, y ¿dónde dices que se sale por aquí...?" Una actuación en directo de los príncipes del afrotrap en España es una fiesta tan grande que resulta casi intuitivo seguirla después en cualquier garito que esté abierto.

No es solo que Afrojuice sean los herederos a la corona de su género en España, es que prácticamente son los únicos habitantes del improbable reino. La estética real la tienen clara: la camiseta de fútbol (Puma, con quien han firmado recientemente un contrato para que les vista), las chanclas con calcetines a distintos colores, el volumen capilar. Son tan libres y poderosos que, cuando ves a estos cuatro chavales -tres negros, uno blanco- hacer lo que les gusta y hacerlo tan bien, te sale una sonrisa al saber que son de Fuenlabrada. En el programa de Broncano, puerta de entrada a su música para este servidor, en unos pocos minutos ya quedó claro su joie de vivre.

"A ti te afecta lo que quieras que te afecte. Racismo habrá hoy, mañana y siempre. Si no es por tu color, va a ser por tu clase social", reflexionaban en una reciente entrevista con Moha Gerehou en eldiario.es.  Ni por asomo juegan a proclamarse los hijos de la ofensa, pero es evidente que reivindican el papel de la juventud negra en la cultura urbana nacional: "Al final, que te pare la policía incluso te gusta. Es gracioso, porque te ven negro y dicen: Buah, les hemos pillado. Seguro que llevan algo. Nosotros, mientras, súper tranquilos riéndonos". Y es que no paran de reír y montar el pollo. Su manera de reivindicar su origen es formando un fiestón con la fusión Fuenlabrada-Atlanta-África (con toda la amplitud que en ella cabe) que todavía no había llegado a España. Sin odas al crimen o las drogas, sin pretensiones de activismo sociopolítico más que la del Freeway -la versión de Lidl de la Coca Cola- como fetiche de la conciencia de clase. Y es que, como TJ sentenciaba en una entrevista, "Europa es fútbol, no son pistolas".

Aunque Veronique no estuvo en el concierto del Contenedor Cultural de la Universidad de Málaga -y se la echó en falta, no solo por ser la única chica, sino porque también su incorporación ha movido al grupo a terrenos más bailables y más explícitos: dancehall, reggaeton-; aquello fue el despiporre. Karim Benzema, Los famosos (de la que rogamos por videoclip con Yung Beef), Afrorue; la triada orgíastica final. Sus letras son simples y repetitivas sobre fútbol, música y enunciados comunes ("Fodisi", "Todo es mentira, nada es verdad", "Los flacos guapos"...), pero es que no está ahí su poderío. Su poderío está en su capacidad de fluir entre distintos géneros como si la separación entre ellos nunca hubiera existido.

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