Cultura y sociedad

Corredoras de fondo

Casi​ ​todas​ ​hicieron este re​corrido acordándose de ​alguna​ ​mujer​​ ​en especial

26.04.2017 @amanda_v95 4 minutos

El pasado domingo más de 5000 mujeres de todas las edades recorrieron 4 km desde el Paseo del Parque con una motivación especial: la quinta edición de la Carrera Mujeres Contra el Cáncer “Ciudad de Málaga”. Organizada por el Ayuntamiento, Málaga Deportes y Eventos S.A. y el Centro Deportivo Inacua junto a la agrupación de desarrollo Unidos contra el Cáncer. El evento​ logró movilizar hasta el centro urbano a ​un millar de​ ​personas​ entre corredoras, voluntarios y acompañantes.

La​​ ​​Sociedad​​ ​​Española​​ ​​de​ ​Oncología​​ ​​Médica​​ ​​calcula​​ ​​que​​ ​​en​​ ​​2020​​ ​​se​​ ​​diagnosticarán​​ ​​246.713​ ​nuevos​ ​casos​​ ​​de​​ ​​cáncer​ ​en​​ ​​España,​​ ​​97.715​​ ​​en​​ ​​mujeres.​

El ​dinero​ ​de​ ​las inscripciones​ ​y​ ​del​​ ​Dorsal​ ​0 (aportaciones de no corredores, pudieron hacer donaciones tanto​​ ​quienes​​ ​​han​​ ​​acompañado​​ ​​a​ un​​ ​​familiar​​ ​​como​​​​quienes​ ​​no​ ​lo​​ ​​han tenido que​​ ​​vivir tan de cerca) va destinado a la​​ agrupación de desarrollo Unidos contra el Cáncer.

Casi​ ​todas​ ​las​ ​corredoras​ hicieron este re​corrido acordándose de ​alguna​ ​mujer​​ ​en especial. Este 23 de abril sólo han corrido las mujeres, así que muchos de los asistentes varones las esperaban en la línea de meta. A ellos les tocó apoyarlas y animarlas desde detrás de las vallas.

Algo similar a lo que les ocurre a los familiares de las mujeres que sufren cáncer​,​ ​una​ ​de​ ​las​ ​principales​ ​causas de​ ​mortalidad​ ​femenina​ ​en​ ​España. Aunque los que rodean a una luchadora hagan sus mejores esfuerzos para ayudarla, pese a lo puñetero de la enfermedad, sólo ellas mismas pueden reunir fuerzas para enfrentarse a los síntomas y ponerle las ganas para seguir disfrutando de la vida.

Pensar en ellas, ya sean nuestras madres,​ ​familiares​ ​o​ ​grandes​ ​amigas, es inevitable. También lo es en mi caso, recordar a dos grandes mujeres que hicieron esta carrera de fondo que es luchar contra el cáncer.

Mi tita, que trajo a este mundo dos hijos estupendos, también tenía a sus sobrinas. Como en mi caso, de algunas también fue madrina. Tras un largo camino de pruebas hasta el diagnóstico, tuvo que lidiar con lo más difícil, aceptar la realidad y salir adelante.

Digo si lo hizo, siguió aprovechando cada día con los que más la querían de la mejor manera posible y conservando, esa elegancia especial que la caracterizaba.

Lo material es lo de menos, pero su significado es lo de más, tengo la suerte de conservar en mi armario algunos “tesoros” suyos, que cuido con especial recelo y, aunque no sea capaz de llevar como ella, visto con la alegría de sentirla (más) cerca. Gracias.

La otra gran mujer ya era parte fundamental de mi familia cuando llegué yo. Dicen que madre solo hay una, pero yo tuve la suerte de vivir mi infancia cerca de dos grandes mujeres; mi madre y ella. Había empezado, cuando tan solo tenía tres meses, con mi hermana mayor y ahora, le tocaba “trabajo doble”: batallar con las dos.

La mujer valiente y fuerte de la que escribo no había podido formarse ni había estudiado una carrera, pero tenía algo mucho más importante, unas ganas enormes de ser cada día mejor. Seguro​ ​que​ ​no​ ​fue​ ​tarea​ ​fácil​ ​aguantar​ ​a​ ​dos​ ​renacuajas​ ​tan​ ​diferentes, a la ​Libra de mi hermana​ ​y​ a mí, una Escorpio​ ​como​ ​Titi.​ “Con​ ​ese​ ​signo​ ​¡cómo no ibas a​ ​tener​ ​un​ ​carácter​ ​fuerte!”​ ​y​ ​“habría​ ​que​ ​temerte si​ ​hubieras​ ​sido​ ​niño”,​ ​me ​decía​ algunas​ ​veces.

Hay personas con las que no tienes ningún grado de consanguineidad, pero son familia, así la queríamos a ella. No se si será porque cada mañana nos acompañaba al cole y estaba ahí a la hora de la salida para recogernos, porque comimos juntas todos los días durante años o, más importante aún, por todo lo que siguió dándonos y enseñándonos a crecer después.

Ha sido segunda madre, un gran apoyo, después un ejemplo, e incluso, en ocasiones la mejor confidente. Buena parte de cómo soy a día de hoy, se lo debo a ella, de la que tanto aprendí tanto sobre optimismo, generosidad y más aún, de la vida.

En mi cabeza, su imagen aparece siempre con esa enorme sonrisa, con la que nos contagiaba.

Noto que desde donde quiera que estén ahora, siguen transmitiendo esa positividad, fuerza y coraje tan suyos, y siguen cuidando de “sus niñas”. Gracias.

Estas dos mujeres fueron, por su forma de luchar, ejemplo y lección de superación en vida.

A todas las valientes, a las que os ha tocado hacer esta carrera de fondo, seguid regalándonos cada día lo mejor que tenéis: vuestras sonrisas.

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