Cultura y sociedad

CR7: "Aquí donde me ve, yo he leído hasta 'El Capital', de Gabriel García Márquez"

Entrevista ficticia a Cristiano Ronaldo, o el político de la pilila pequeña

22.03.2017 @emilioarnao 5 minutos

Cristiano Ronaldo es el fundador del fútbol hecho a base de póquer. De lo guapo que es tiene la olla ética. Nos lo encontramos en una tienda de Armani del Paseo de la Castellana comprándose unos gregüescos mientras se mira al espejo por ver su belleza de máquina de fornifollar, echar cabos de velas de sebo o haber nacido allá donde el fado es un cántico de tristes y tahúres zurdos.

Su padre fue alcohólico, ¿qué recuerda de todo aquello?

Sí, en efecto, bebía siempre al atardecer, cuando le entraban los pajarillos por el estómago. Nunca mantuve buena relación con él. Le gustaba el vino y las mujeres, pero murió de una crisis renal, que es de lo que mueren todos los que ponen a su hijo el nombre de un presidente norteamericano.

A eso iba, ¿por qué Ronaldo?

Mi padre era un admirador de Ronald Reagan. Le gustaban sus películas de vaqueros y su manera de mirarle el ojete del culo a las secretarias de la Clasa Blanca. Reagan fue para mi padre como para mí es hoy Paco Gento. Mi padre daba por nombre Dennis Aveiro y a mí me bautizaron como Cristiano Ronaldo dos Santos Aveiro, ya digo, por lo de Ronald el vaquero. Nací en Funchal, Madeira, Portugal, que donde nacen todos los que tienen la pilila pequeña.

A eso iba, otra vez. Nos han dicho que en el vestuario se comenta que usted tiene la pilila pequeña. ¿Es eso cierto?

Moito obrigado. Así es. Marca en su tono bajo dos centímetros y cuando se alarga agarra dos centímetros más. Está para tirársela a los gatos para que se la coman, como decía mi admirado Francisco Umbral.

Entonces, cuando le fotografían desnudo, ¿el paquete de dónde sale?

Es que me pongo entre los calzoncillos un balón de oro de esos que voy ganando cada año. Ya llevo cuatro. Seguro que Messi la tiene más larga que yo, pero no tantos balones de oro, ni tanta FIFA World Player, ni tanta Bota de Oro. En la pilila tengo un tatuaje hecho de oro que he rasgado a uno de mis balones. La tendría usted que ver: es espectacular. ¿Se la enseño, ahora que estoy en el probador?

No, no hace falta, lo breve si bueno dos veces bueno, como decía Gracián. Con que usted esté orgulloso del oro nos basta. No se ven muy a menudo pililas por ahí en oro del que cagó el moro. Por cierto, ¿qué le gusta más ser modelo o futbolista?

Las dos cosas. Una va unida a la otra. Yo soy demasiado guapo de cara y tengo un cuerpo tan musculoso que soy la envidia de todos esos mariconcillos del Barcelona. Sabe usted, señor caricaturesco, todo el mundo me envidia, por ser guapo, jugar demasiado bien al fútbol y ser millonario. ¿Cómo se le queda el cuerpo? Por cierto, está usted demasiado gordo como para ser periodista.

Mi gordura se debe a que cada día me zampo veinte ensaimadas y diez sobrasadas. Sabe usted, yo soy mallorquín, que es como ser un pedo de esos que sueltan las casas de la part forana. Pero vayamos a lo nuestro. En octubre de 2006 usted fue interrogado por la policía británica, cuando jugaba en el Manchester United, por acoso sexual. ¿Es usted un acosador de doncellas?

Me molesta esa pregunta, como me está molestando toda esta entrevista que lo único que intenta es hacer una caricatura sobre mi persona. Le diré, mi querido periodista mallorquín -gordo de sobrasadas y de arroz brut-, que aquello se archivó porque nunca hubo pruebas contra mí. Yo amo demasiado a la mujer como para hacerle chirlos y otros navajazos. A mí las mujeres me gustan demasiado. Piense usted que yo soy CR7 y con este nombre uno puede copular con cualquier mujer aunque sea alienígena, que son las que a mí más me gustan.

Irina Shayk, su ex mujer, ¿era alienígena?

No, pero tenía unos pechos más grandes que todos los balones de oro que he ganado.

¿También se tatuó los pechos con el oro de los balones?

En efecto, aquellas coyundas eran purito oro.

Entonces ¿qué le gusta más el sexo o el oro?

El sexo oral, que viene del portugués “ouro”.

¿Ha mantenido usted relaciones sexuales con hombres?

Nunca en la vida. A los doce años un compañero de clase me hizo una pajilla, pero no me gustó. A mí me gustan las mujeres millonarias, los coches de alta cilindrada y como hobbie me gusta ser sexador de pollos.

¿Por qué anuncia el juego del póquer en la televisión?

Porque con el póquer me siento comunista, marxista y amigo del presidente de Corea del Norte. Aquí donde me ve, yo he leído hasta “El Capital”, de Gabriel García Márquez, o era de Karl Marx, ahora no caigo.

Era de Marx y Engels, mi querido CR7. ¿Se ha leído por lo menos “Alicia en el país de las maravillas”?

Sí, claro, Alicia y todo su conejo.

Bueno, señor Reagan, veo que esta entrevista sólo nos conduce al más puro disparate. Quien se la lea a lo mejor se cree incluso que va en serio. Es usted un cachondo, como yo. Le invito al Ritz a un bocadillo de sobrasada que traigo en el bolsillo. ¿Hace?

Venga, vamos para allá, pero pagas tú la bebida, que a mí el oro de los balones sólo se me va en tatuajes. Muito obrigado.

No, el que va abrigado soy yo, que aquí en Madrid hace un frío que hasta las putillas se quieren hacer del Partido Popular, lo cual siempre es un refugio de pieles, carnes, corrupciones y los morros de tocinete de mi Lolita, la ministra de Defensa, ¿me entiende usted, CR7?

¿Ministra? ¿Eso qué es? Ah, sí, una vieja que acostumbra a coser el paño a las vírgenes.

Eso mismo.

Moito obrigado.

Abrigado, CR7, abrigado.

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